lunes, 5 de septiembre de 2016

UNA SOCIEDAD QUE DROGA A SUS NIÑOS



En sólo un año la cantidad de niños diagnosticados con déficit atencional pasó de 7.940 a 28.095. Era que no si rotular niños con TDAH aumenta la subvención escolar de de $51.138 a $141.746. Nos sumergimos en un extraño trastorno que surge después de que los laboratorios inventaran su fármaco: el Ritalín (hoy Metilfenidato), derivado de la anfetamina que se está dando a niños desde kinder en varios colegios o en dosis que superan las cien pastillas al mes.

Las pastillas están ahí. En la caja que la directora guarda en el tercer cajón de su escritorio. Los niños entran uno por uno y tienen que tomarse el medicamento delante de ella. Abra la boca – le dice a los más díscolos. Como una comunión cada mañana. Pero en este ritual no hay rezos, feligreses ni menos algún espíritu santo. La hostia viene calculada en miligramos. Tras la comunión cada uno vuelve a su sala a sentarse tranquilo en la silla a seguir atento las instrucciones dadas por el profesor.

Los niños inquietos de antaño, de los que se decía que “tenían pidulle”, ahora serían ‘portadores’ de un supuesto Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH).  En Chile afectaría al 5% en la población entre 4 y 18 años de edad, quienes en su mayoría son tratados con Metilfenidato (MFD), un derivado de la anfetamina. El profesor diagnostica, los padres (cuando pueden) pagan la consulta, el neurólogo receta, el psicólogo confirma y los inspectores dicen “tómese el remedio”. Tal como ayer fueron las varillas, hoy el MFD es ya una herramienta pedagógica y padres, agentes educativos y de salud terminan poniendo en la boca de un niño un fármaco que funciona en el cerebro de manera similar a la cocaína.

En el Consultorio Karol Wojtyla de Puente Alto entre enero de 2011 y agosto de 2012 se ha diagnosticado a 455 niños con TDAH. El promedio de MFD dado a cada niño son entre 30 y 60 dosis al mes. A un niño de 7 años le hacen tomar 80 dosis (2 pastillas al día) y otro niño de 10 años 60 dosis divididas en 3 pastillas cada día.  Algunos niños no responden al tratamiento y sin mayor análisis los neurólogos o psiquiatras aumentan la dosis. Es el caso de una chica de 8 años, quien tiene que tomar 4 pastillas de lunes a viernes, o sea, 120 al mes.

Para el 2013 la Cenabast licitó la compra de 5.647.200 dosis de 10 MG. de MFD. Si comparamos con la compra de Ibuprofeno (25.652.267 dosis), se estima que el MFD requerido es un quinto del remedio más usado en consultorios y postas. Y eso que por Cenabast sólo pasa el 47% de los insumos hospitalarios.



La Importación de MFD a Chile pasó de 24,2 kilos en 2000 a 297,4 Kl. en 2011. Durante el 2012 se diagnosticó a 28.095 estudiantes con TDAH. Si el año 2012 se compraron 133.430  cajas  de 30 comprimidos, gastándose $196.142.100; en 2011 fueron 174.536 cajas a un costo de $413.650.320.

El diagnóstico de TDAH es hecho mayoritariamente por profesores sólo a partir de la observación de la conducta del niño. El diagnóstico más difundido es el Test de Conner, que muchos profesores aplican en su versión abreviada de una página con categorías tan ambiguas como si el niño se distrae en la sala o no presta atención por periodos prolongados. Con el Decreto 170 el TDAH lo puede diagnosticar un profesor o un médico. Una condición para el diagnóstico de TDAH es que los síntomas se den tanto en el colegio como en la casa. Pese a esto, prima la percepción hecha en el entorno escolar.


¿QUÉ ES PRIMERO: EL REMEDIO O LA ENFERMEDAD?

A diferencia del común de enfermedades o trastornos, en el caso del TDAH surgió primero el medicamento, MFD, y después se hizo la nosología de la enfermedad. Inti Vega, médico del Programa de Bioética Médica de la Usach, comenta que “la aplicación del fármaco produce el criterio diagnóstico, validándose así la idea de un trastorno a partir del efecto del MFD. El remedio funciona en sanos y enfermos. Si lo tomo durante un mes voy a tener una funcionalidad distinta, al igual que los niños diagnosticados con TDAH”.

La neuróloga Ximena Carrasco define el TDAH como “un cuadro neuropsiquiátrico complejo, que se manifiesta en la esfera del comportamiento, de la conducta del sujeto, y que le genera desventaja o desadaptación en distintos ámbitos (personal, familiar, escolar, laboral, social). No es un trastorno en el estado de ánimo; tampoco es un déficit de la inteligencia general ni es una perturbación en el juicio de realidad. Se afecta la conducta”[1].

Francisco Aboitiz, neurobiólogo y director del Centro Interdisciplinario en Neurociencia de la PUC, sostiene que en dicho trastorno subyace “una alteración en los mecanismos de control cognitivo y conductual”.

En cambio para Andrés Garrido, Licenciado en Medicina e Interno Usach, “tomar a niños con problemas de conducta y transformarlos en objetos para la psiquiatría es producto de una escalada que pasa por la Disfunción Cerebral Mínima, y cada cambio mínimo de conducta va escalando hasta el DSM III y sus posteriores. Aún no hay claridad en su origen orgánico”.

Aboitiz sostiene que el TDAH se origina en una disfunción del neurotransmisor dopaminérgico, donde operan la noradrenalina y la  dopamina[2], las que están asociadas al comportamiento y la cognición, motivación, atención y aprendizaje, entre varias otras funciones. Para Aboitiz “una de las funciones primordiales de las catecolaminas tiene que ver con la regulación de la conducta orientada a metas, que consiste en la capacidad de responder a estímulos que predicen la aparición de un evento, y la subsecuente orientación de la conducta en relación a dicho evento”[3].

Marcela Henríquez, del Departamento de Psiquiatría y Centro de Investigaciones Médicas de la PUC, sostiene que sólo se ha encontrado evidencia en la asociación entre TDAH y 6 genes relacionados con la transmisión sináptica y el metabolismo de los neurotransmisores catecolaminos, siendo uno de ellos el gen codificante para el receptor de dopamina D4 (DRD4)[4].

Carrasco y Aboitiz sostienen que en la gran mayoría de los casos de TDAH se trata de un trastorno hereditario (0,76 de heredabilidad, según algunos estudios) y concuerdan en que “el TDAH nos puede ayudar además a comprender los procesos del control de la conducta en la población general”[5].

NO HAY EVIDENCIA ORGÁNICA

Desde hace varias décadas el psiquiatra norteamericano Peter Breggin sostiene que no se puede relacionar a un niño que tiene un problema conductual con una alteración en su cerebro que estaría a la base de su conducta. “No hay evidencia que cualquiera de los trastornos sicológicos o psiquiátricos tenga un componente genético o biológico. Tampoco hay evidencia de que enfermedades mentales como el TDAH existan”- sostiene.

Lo apoya el neurólogo Fred Baughman, para quien los millones de niños que son medicados por hiperactividad son normales. “El país ha sido llevado a creer que cada emoción molesta es una enfermedad mental, y quienes dirigen la Asociación Psiquiátrica Americana saben muy bien que la están promoviendo como enfermedad cuando no hay información científica que confirme cualquier enfermedad mental”[6].

Carlos Pérez, quien acaba de publicar su libro Antipsiquiatría, dice que “el TDAH se inscribe en la inserción progresiva del modelo médico y la mirada clínica en las instituciones educativas con el fin de abordar problemas pedagógicos”. Pérez advierte  que “el Ritalin cumple una función en el escalamiento terapéutico, es precursor de cuadros de comportamientos más graves y de medicación”.
Garrido, agrega que el uso del fármaco “deja de lado las particularidades del padecimiento subjetivo: El proceso de subjetivación de un niño, la entrada al lenguaje, a ser parte de una familia, de una comunidad. Lo que se espera de un niño y si responde a las expectativas no pueden catalogarse de que el niño está enfermo. Cuando las salidas son fármacos, no hay esfuerzos por dilucidar que hay detrás de ese síntoma”.

Juan Gonzáles, académico de la Universidad de Chile e investigador del Observatorio de Políticas Educativas (Opech), advierte que diagnosticar TDAH “perjudica las relaciones que el niño tiene con su entorno y lo hace sentir discapacitado. Eso afectará su desarrollo, debido a la carga de construir la personalidad desde una patología”.

Al resolver problemas sociales con fármacos se acepta que el problema es de los individuos y no de la sociedad. Carlos Pérez acusa que “se subjetiviza el malestar, echándosele la culpa a los individuos por problemas que son sociales. Así, un sistema educativo en crisis no es producto de pocos recursos educativos y anacronismo de las técnicas pedagógicas, sino que de los niños. De esta forma ensombrecemos un  contexto escolar educativo precarizado y segregado. Pareciera así que el niño es único actor en el proceso de aprender”.


Pérez va más allá y sostiene que “los niños que medican con MFD no quedan más tranquilos ni tienen mejor rendimiento, sino lo que provoca es un efecto placebo. Los profesores que pierden la paciencia con un cabro chico, se relajan cuando le dan medicamentos y abandonan su posición estigmatizadora. Así se alivia el niño y el profesor. Es un efecto de la relación tras el uso del medicamento. No es que el Ritalin como pastilla haga algo bueno, sino que crea un contexto en que los implicados ven el mundo de manera diferente”.

COMO ACTÚA EL METILFENIDATO

Clasificado en el grupo de los psicoanalépticos (drogas estimulantes), el MFD tiene una estructura molecular similar a la anfetamina y actúa en el cerebro de la misma forma como lo hace la cocaína, según una investigación de Nora Volkow, directora del National Institute on Drug Abuse (NIDA), de EE.UU.

Garrido explica que “el medicamento activa los centros inhibitorios de la conducta, por lo que el chico se queda más tranquilo. Es un estimulante que eleva el nivel de neurotransmisores, como la dopamina, con un funcionamiento muy similar a la cocaína.  No se tiene claridad ni certeza sobre sus efectos a largo plazo”.

Aún no se conoce con certeza la forma en que el MFD interviene en la sinapsis neuronal. Aboitiz cuenta que “no se sabe el mecanismo de acción exacto del MFD. Se sabe que actúa bloqueando una molécula que es un transportador de dopamina, un regulador muy potente de la conducta, y en la recaptura de noradrenalina. Eso se llama reactividad cruzada. Así se mantienen los niveles de dopamina y noradrenalina al interior de la célula”. Algunos estudios indican que una dosis de Ritalin de 0,5 MG./K. es suficiente para bloquear el 70% de los transportadores de la dopamina.



Botella de tabletas de Ritalin comericalizadas en Inglaterra entre 1954 y 1970

El MFD actúa sobre el lóbulo frontal aumentando la carga de dopamina. Según Aboitiz  “al activarse el lóbulo frontal, se facilitan las funciones ejecutivas y el sujeto mejora su conducta; de allí que mejora su focalización atencional y al mismo tiempo reduce su impulsividad e hiperactividad, mejora su capacidad de perseverar y concretar tareas”[7].

El fármaco no mejora el supuesto trastorno, provocando su acción farmacológica “una conducta más autocontrolada por parte del paciente; y al terminar su efecto, el sujeto vuelve a ser el mismo”[8].

Matías tomó Ritalin desde Kinder hasta 7º Básico. Desde que un día una profesora le dijo a su mamá que “era un niño problema”, partió tomando ¼ de la pastilla, luego ½ y luego los 10 MG. De lunes a viernes. “Me sentía mal, me dolía la guata, me sentía ensimismado, sentía que la gente no me entendía. Pensaba que yo era el cuático, el extraño. No me gustaba hacer las mismas cosas que el resto de la gente. Con pastillas te concentras, pero al estar en el recreo, ante relaciones sociales, me sentaba y miraba lo que hacía el resto, no me sentía entendido. Era reacio al cariño”.

EL NEGOCIO DE DIAGNOSTICAR TDAH

Cuando Gloria Carrillo dijo que iba a retirar a su hijo, Matías, del Colegio José Joaquín Prieto, de La Pintana, administrado por la Sociedad de Instrucción Primaria, en el colegio hicieron lo imposible para que no se llevara al niño. “Yo era una apoderado problema, distribuía volantes entre los apoderados que mostraban el sobrediagnóstico y los efectos dañinos del Ritalin, interrumpía las reuniones de apoderados y decían que mi niño era un problema, pero no me querían dejar ir”- cuenta Gloria.

Cuando Matías estaba en Kinder, con sólo 6 años, lo empezaron a medicar. “Era inquieto, pero en el jardín nunca se quejaron”- detalla Gloria. “A los pocos días de entrar a clases me mandan a ver un neurólogo luego de hacerle el Test de Conner abreviado. Como era tan pequeño, el profesional pidió el apoyo de un psicólogo, quien lo mandó de vuelta al neurólogo y le hicieron un encefalograma. Al 2º Semestre ya estaba tomando 10 MG. de Aradix (MFD) al día. En Iº Básico subió a 1½  pastilla, en el curso siguiente 2 y después 20 MG. al día.

Un día Gloria quiso probar qué efecto le hacía la pastilla a su hijo y se la dio un sábado. “Quería saber qué efecto le hacía y al verlo me morí de pena. Se quedó como en el limbo, pegado. Siempre lo ví corriendo, saltando y esta vez se puso a ver tele y se quedó pegado comiéndose las uñas hasta salir sangre. No hablaba y tampoco comía y eso que se come todo”- cuenta.

Desde que tomaba el fármaco, Matías llegaba con la colación de vuelta a la casa y no participó en actividades extraescolares ni bailó en los actos. Su mamá cuenta que en 3º Básico quedaba tan somnoliento que sus compañeros le hacían bullying. La duda la hizo participar de un taller organizado por el Opech en su barrio, en el que fue aprendiendo de los efectos del Aradix. “Me costó más de un año tomar la decisión. Es que la presión de la psicóloga del colegio era fuerte. Lo interrogaba siempre si se tomó la pastilla. Sufrimos como familia, la presión es fuerte ¿Como mamá qué haces?”.

“No hablaba el tema sin llorar y el colegio manipulaba la situación. Yo le llevé información a la psicopedagoga sobre el medicamento, les decía que el problema tenía que ver con los métodos educativos que no se adaptan a los tiempos ni al avance de los niños. La psicopedagoga no tenía idea de los daños que puede causar el MFD y nunca se cuestionó medicar a niños. Me dijo que a ella le enseñan a tratar a niños con el medicamento”- cuenta Gloria.

Un día decidió no darle más Aradix y se la reemplazó por dulces. El chico siguió igual e incluso se volvió más sociable. Recién a los 10 años participó en alguna actividad extraprogramática y desde este año va a otro colegio. Aún hoy Gloria se pregunta por qué tanto interés del colegio para que Matías se quedara.

Desde que en 2010 entrara en vigencia el DL 170, el TDAH pasó a ser Necesidad Educativa Especial (NEE), lo que implicó pasar de una subvención de $51.138 dada por un estudiante normal a una de $141.746. O sea, casi tres veces más dinero para el sostenedor del colegio. En el curso de Matías, el año 2011 de 43 alumnos, 20 estaban medicados.

Hoy son 2.175 establecimientos que se acogen al programa PIE (Proyectos de Integración Escolar), que entrega recursos para contratar profesionales especializados para atender a los niños diagnosticados con TDAH.

Carolina Correa Braun, directora del Colegio José Joaquín Prieto de La Pintana, sostiene que no hay ningún niño de los 1.582 que educa el colegio que perciba subvención por Necesidad Educativa Especial (NEE) y que resuelven por si solos los casos de Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH).

Si el 2011 en la Región Metropolitana eran 2723 los estudiantes de colegios públicos y subvencionados diagnosticados con TDAH, en 2012 subieron a 8.339. En la VIIIª Región pasaron de 1.492 a 6.001. El total nacional pasó de 7.940 a 28.095.

Gonzáles opina que “debido al sistema de financiamiento por el vouchers y el aumento de las subvención por NEE, diagnosticar a niños con TDAH se ha transformado en un negocio. Los colegios con tal de subir la subvención están haciendo el diagnóstico al tun tun”.

Gloria cuenta que “te convencen de que tu niño es un niño problema, que es un cacho. Y que te digan eso es súper fuerte, por ello para muchos papás es un tabú. Los apoderados se creen el modelo médico. Se creen que su hijo está enfermo y hay que medicarlo, cuando en ese colegio los profesores aún hacen una clase entera escribiendo todo en la pizarra y me hacían problemas porque mi cabro no escribía. Un día les dije a los profesores ‘eres tú la que no innova en métodos pedagógicos. Usas una pizarra y un cuaderno en la época del play station’”.

Cuando María Pucheu, psicóloga infanto juvenil de un Cesfam en Puente Alto, intentó convencer a los profesores de los riesgos que conlleva la excesiva medicalización, estos le dijeron que “tienen a 40 más en la clase y lo sienta adelante y le repite la instrucción, pero no puede dejar que interrumpa a los otros niños. Los profesores son la piedra de tope de este sistema, se les exige estadísticas como el Simce o la PSU, que miden muy poco”.

El Opech ha recibido denuncias de que los apoderados son presionados por las escuelas para medicar a sus hijos, incluso condicionando su permanencia en  los colegios. Gisett,  profesora del Colegio Australia de La Pintana, cuenta que es habitual que en los colegios se les diga a los padres: “Su hijo no se controla en la sala, llévelo al médico. En el consultorio le darán las pastillas”.


Publicidad de Ritalin orientada a la familia. Dice: Mucho más fácil para la crianza de los niños

Pucheu también lo ha constatado: “Se les dice a los papás que si no medicalizan a sus hijos, estos serán futuros delincuentes o van a tener trastornos mentales. Un papá que no tiene formación en salud así acepta la medicalización”.

Para muchos docentes y comunidades educativas medicalizar a niños con drogas se ha banalizado. Gisett acostumbra escuchar de sus colegas palabras como “tal chico está insoportable porque no se tomó las pastillas”; o a estudiantes decirle “tía: dele la pastilla luego”; o que un niño le dice a otro: “No te has tomado la pastilla”.

En una ocasión un niño de 2º básico fue a pedirle pastillas y otro de 11 años toma 3 al día en un colegio donde hay un promedio de 40 niños por sala y cuentan con 2 data con el cable malo y 2 notebook sin cargador para hacer clases. “Con menos alumnos y más recursos pedagógicos puedes manejar la situación. En un curso de 40, un alumno puede hablar sólo una vez en la clase”- destaca. La normativa permite tener hasta 45 alumnos por sala de clase, pudiendo caber más si se pide permiso.

DESMEDICALIZANDO

Matías un día decidió no tomar más pastillas y se lo comunicó a su mamá. Estaba ya en 7º Básico y llevaba 8 años tomando Ritalin. “Cuando creces empiezas a pensar por ti mismo y me di cuenta de que no quería tomar pastillas”- cuenta. Su proceso partió cuando asumió que realmente se sentía mal tomando Ritalin, luego cuestionándose el ¿por qué tenía que tomarlas?

Matías cuenta que al dejar el fármaco “me empezó a ir bien. Volví a pintar y dibujar, que es lo que hacía cuando chico”. Hoy estudia Pedagogía y “no recomendaría dar pastillas a niños. Una pastilla que afecte el cerebro a nivel cognitivo no va con la ética pedagógica. Educarse no es sólo concentrarse y sacar buenas notas”- destaca.

Gonzáles destaca que los problemas del aprendizaje “son educativos, no psicológicos. Hoy el enfoque es hacia encontrar cierto daño individual en las personas que no aprenden. La educación hace más de un siglo está entendida como un proceso colectivo, las ciencias de la educación son mucho más amplias que las ciencias psicológicas, del aprendizaje. Es fundamental resignificar el problema de las NEE, como un problema educativo, social y político y no como un problema psicológico o neurológico”.

Como todos los fármacos que actúan sobre el sistema nervioso con el MFD no se puede suspender su uso en forma abrupta. La interrupción debe ser progresiva y con el acuerdo del médico tratante. En caso de que un niño efectivamente sea inquieto y no logre concretar sus tareas, se recomienda escoger una terapia en la que la medicación sea el recurso último (y no el primero) y en la que participen diversos agentes de salud y que se tome en cuenta el contexto afectivo y social del niño.

Francisca Espinoza, psicóloga de Psicoymed, recomienda un tratamiento psicoterapéutico que considere las diversas dimensiones de la vida del niño. Los realizados en Psicoymed duran por lo menos 3 meses y se complementan con talleres de arte, flores de Bach y Reiki infantil. “La familia se incorpora al tratamiento para desarrollar competencias parentales, para que ellos sepan intervenir desde la casa y nosotros entregamos herramientas para que el niño trabaje su hiperactividad, que el mismo pueda controlar la impulsividad”- destaca.

Además de los talleres del Opech, diversos otros colectivos se han enfocado a disputar terreno a la excesiva medicación de la infancia. El Centro de Estudios de Contrapsicología ya diseñó un manual de abordaje y otros grupos han desarrollado trabajos locales. En una de estas experiencias participó Pablo Soto, estudiante de IVº de Sociología de la UAH en 2011. Se trató del Taller en la Población Exequiel Gonzáles Cortés, en el que participaron 15 papás junto a sus hijos, de los cuales 10 estaban diagnosticados con TDAH. “Luego de informarles de los riesgos del MFD, buscamos  alternativas como flores de Bach, involucrar a los padres en los estudios de sus hijos, que les pusieron más atención y los acompañaban”- destaca.

Gonzálesafirma que “los problemas de aprendizaje en la escuela deben ser abordados primero del sentido que tienen para estas los niños, de la gestión del tiempo, la cantidad de alumnos por sala y la didáctica del aprendizaje. Ninguno de estos ámbitos está siendo abordado hoy y termina sólo viéndose el problema desde el niño. Hay que involucrar a más actores en los problemas del aprendizaje, más allá del psicólogo, a los profesores y a la familia”.

En su propuesta educativa presentada en diciembre de 2011, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (Aces) se integra la exigencia del fin de la medicación de la infancia.

Gloria Carrillo recomienda a otros padres que “cuando un profesor o médico te da un diagnóstico, no sólo es importante contrastar con la opinión de otro profesional, sino que también debes buscar tu misma la información. Su hijo, Matías, está ahora en un colegio de La Pintana con 27 compañeros en su curso, va con ropa de colegio sólo 2 días a la semana y no toma fármacos. “En el colegio Matte no le gustaba ir a clases, ahora está encantado con ir cada día. El colegio es el que tiene que adaptarse. Un niño que no está encantado en la sala no va a aprender nada. Y la tecnología está”- sostiene.

Tal como se recetan grandes cantidades de Ansiolíticos a los adultos, en los cajones de los directores de muchos colegios se guardan cientos de pastillas destinadas a menores de edad. Al acostumbrar a los niños a tomar fármacos para rendir según estándares impuestos por una sociedad obsesionada por los mecanismos de medición, se adiestra a  sujetos en el saber adaptarse a regímenes de competencia. Los fármacos promovidos no fomentan la autonomía y menos la creatividad, sino que el aceptar la autoridad y saber resolver tareas encomendadas en una sala de clases cuya estructura no ha variado en profundidad en los últimos tres siglos.

El objetivo de algunos científicos es ampliar el diagnóstico de TDAH a los adultos, aplicar el MFD en infractores de ley y a la inatención infantil, sobre todo de mujeres. Vega destaca que el MFD  se viene ahora como potenciador y los laboratorios lo promueven para estudiar”.

Hoy la pieza más bizarra del Museo de Pedagogía es una varilla que nos recuerda el mantra educativo de otras épocas: La letra con sangre entra. La industria farmacéutica ha hecho más infinitesimal el control de los vaivenes de la conciencia y la atención de muchos estudiantes inquietos: ahora ocurre en ese atómico espacio donde los neurotransmisores actúan reteniendo catecolaminas. Tan sutil como efectivo, el recuerdo de la pedagogía de nuestra época exhibirá en el futuro junto a la varilla una inocente y pequeña pastilla blanca.

 Escrito por Mauricio Becerra Rebolledo

[1] En ‘Déficit Atencional e Hiperactividad: fronteras y desafíos’, compilación de  Francisco Aboitiz y Ximena Carrasco. Ediciones PUC, 2009.

[2] La dopamina y la norepinefrina, junto a la epinefrina (llamada antes adrenalina) son catecolaminas, o sea, hormonas producidas por las glándulas suprarrenales y liberadas en la sangre durante momentos de estrés físico o emocional.

[3] Francisco Aboitiz; Tomás Ossandón; Francisco Zamorano y Pablo Billeke: Balance en la cuerda floja: la neurobiología del trastorno por déficit atencional e Hiperactividad. Revista Médica de Clínica Las Condes, 2012.

[4] En ‘Déficit Atencional e Hiperactividad: fronteras y desafíos’, compilación de  Francisco Aboitiz y Ximena Carrasco. Ediciones PUC, 2009.

[5] Ibíd.

[6] En revista Insight, junio, 1999.

[7] Francisco Aboitiz; Tomás Ossandón; Francisco Zamorano y Pablo Billeke: Balance en la cuerda floja: la neurobiología del trastorno por déficit atencional e Hiperactividad. Revista Médica de Clínica Las Condes, 2012.


[8] Ibíd.

LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA Y EL RITALÍN

El negocio de los fármacos tiene entre un 16 y un 18% de beneficios netos, más que el sector bancario. A fines del 2012 la multinacional Pfizer compró NextWave Pharmaceuticals, farmacéutica especializada en el desarrollo y comercialización de productos para el déficit atencional (TDAH). En Chile la importación de Ritalín pasó de 24,2 kilos en 2000 a 297,4 kls. en 2011. Sólo durante el 2012 se diagnosticó a 28.095 estudiantes con TDAH.

La industria farmacéutica es la tercera industria más rentable a escala mundial. Según el periodista español Miguel Jara, autor del libro Traficantes de salud, el negocio de los fármacos tiene entre un 16 y un 18% de beneficios netos, más que el sector bancario, que bordea el 15%. Como todo negocio va ampliando mercados. “La investigación científica sobre la cura de todo mal está cada vez más vinculada con la diversificación mercantil capitalista. Y, en el mismo sentido, operan las nosografías cada vez más sofisticadas que, una vez operan como diagnósticos, se correlacionan con tratamientos específicos”- sostiene la antropóloga María Ospina [i].

Así ocurre con el Metilfenidato (MFD), o más conocido como Ritalín, que es un derivado dela Anfetaminay recetado para el Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH). En Chile afectaría al 5% en la población entre 4 y 18 años de edad, quienes en su mayoría son tratados con MFD.

Tal como indicamos en un reportaje publicado en El Ciudadano, en el Consultorio Karol Wojtila de Puente Alto entre enero de 2011 y agosto de 2012 se ha diagnosticado a 455 niños con TDAH. El promedio de MFD dado a cada niño son entre 40 y 60 dosis al mes. A un niño de 7 años le hacen tomar 80 dosis al mes (2 pastillas al día) y otro niño de 10 años 60 dosis divididos en 3 pastillas cada día.  Algunos niños no responden al tratamiento farmacológico y sin mayor análisis los neurólogos o psiquiatras aumentan la dosis. Es el caso de una chica de 8 años, quien tiene que tomar 4 pastillas de lunes a viernes, o sea, 120 al mes.

UN TRASTORNO POSTERIOR A LA INVENCIÓN DEL FÁRMACO

A diferencia del común de enfermedades o trastornos, en el caso del TDAH surgió primero el medicamento, MFD, y después se hizo la nosología de la enfermedad. Inti Vega, médico del Programa de Bioética Médica dela Usach, comenta que “la aplicación del fármaco produce el criterio diagnóstico, validándose así la idea de un trastorno a partir del efecto del MFD. El remedio funciona en sanos y enfermos. Si lo tomo durante un mes voy a tener una funcionalidad distinta, al igual que los niños diagnosticados con TDAH”.

“La sobremedicación de los niños representa una de las últimas fronteras mercantiles traspasadas”- agrega Jara. Y todo indica que en las últimas décadas ha sido un buen negocio: A fines de noviembre de 2012 la multinacional Pfizer compró NextWave Pharmaceuticals, farmacéutica especializada en el desarrollo y comercialización de productos para TDAH, como el recién desarrollado Quillivant XR (clorhidrato de MFD), la primera suspensión oral líquida de este fármaco.


Andrés Garrido, Licenciado en Medicina e Interno dela Usach, comenta que “en el proceso de creación de enfermedades y de marketing de estas, es capital primero la creación de la molécula que probablemente no tenga ninguna aplicación práctica al momento de su descubrimiento. Luego la usan y se dan cuenta que tiene un efecto sobre el estado de concentración de niños”.

“El MFD como razemato de anfetamina tiene un efecto estimulante, no es un depresor. Entonces los tipos de preguntan ¿dónde opera esta cuestión? Suponen que es activando los centros de la inhibición cerebral y luego desarrollan una hipótesis etiológica de una condición sindromática, que es el TDAH, que es una condición sindromática: Cumple criterios de que el niño se mueve mucho, es desatento, es desafiante y así se diagnostica. A partir de esos datos los tipos teorizan y concluyen que lo que le pasa a este niño es explicado por una disfunción de los centros inhibitorios de la conducta. No es el proceso inverso, en el que los científicos descubran una condición objetivable mediante exámenes o imágenes y busquen un fármaco. En el caso del TDAH la cosa ocurre al revés: primero surgió el fármaco y después la enfermedad”- agrega Garrido.

Lo que antes eran niños inquietos hoy es una pandemia. En EE.UU. se diagnostica TDAH al 15% de los niños en edad escolar y unas 2,7 millones de personas son recetadas con Ritalín o sus derivados; en Inglaterra una investigación de The Guardian reveló que las prescripciones de MFD se han cuadruplicado en apenas una década; en Israel el periódico Haaretz acusa un crecimiento de 76% en el año 2010; y en Holanda se medica al 33% de la población infantil.

En Chile para este añola Cenabastlicitó la compra de 5.647.200 dosis de 10 Mg. de MFD. Si comparamos con la compra de Ibuprofeno (25.652.267 dosis), se estima que el MFD requerido es un quinto del remedio más usado. Y eso que por Cenabast sólo pasa el 47% de los insumos hospitalarios.

La Importaciónde MFD a Chile pasó de 24,2 kilos en2000 a297,4 kls. en 2011. Durante el 2012 se diagnosticó a 28.095 estudiantes con TDAH. Si el año 2012 se compraron 133.430  cajas  de 30 comprimidos, gastándose $196.142.100; en 2011 fueron 174.536 cajas a un costo de $413.650.320.


AHORA LOS ADULTOS

Las últimas tendencias de la industria farmacéutica es ampliar el TDAH a los adultos y la población penal. “El TDAH está siendo crecientemente reconocido como un trastorno que afecta toda la vida; un alto porcentaje de los niños con TDAH mantiene esta condición en la edad adulta”- acusa el neurobiólogo y director del Centro Interdisciplinario en Neurociencia de la PontificiaUniversidadCatólica de Chile, Francisco Aboitiz[ii].Para el psiquiatra Jorge Barros, “la persistencia de este cuadro en la vida adulta es cercana al 50%, la prevalencia en adultos debe ser cercana al 2%”[iii]. A Juicio de Barros “hay algunos indicios clínicos que ayudan a sospecharlo. El desinterés por la lectura, en pacientes con antecedentes de un adecuado desarrollo académico, debe motivar la sospecha de TDAH”[iv].

En reciente estudio de la revista ‘New England Journal of Medicine’ y realizado por investigadores británicos y suecos, afirma que el comportamiento criminal en adultos diagnosticados con TDAH se reduce drásticamente cuando toman medicamentos como el MFD. A partir de una muestra de 25.000 personas, afirman que el fármaco ayuda a sus usuarios a concentrarse y disminuyó el número de delitos a un tercio[v]. Paul Lichtenstein, del Instituto Karolinska en Suecia, sugiere “alentar a más enfermos de TDAH que tomar medicamentos podría ayudar a reducir la delincuencia”.

Joaquín, pedagogo que trabaja en programa de una comuna pudiente con infractores de ley menores de edad cuenta que también se acostumbra a usar el MFD como terapia. Su tarea es entregar el MFD a menores que han robado, sorprendidos usando drogas o con episodios de violencia familiar.

Hay 60 niños en el Programa, quienes están en promedio de tiempo unos 8 meses. Joaquín cuenta que “desde 1º Básico los están medicando, concentrándose las cifras en  IIIº Básico, cuando tienen 9 años. Tengo a mi cargo un niño de 11 años que toma 3 pastillas al día”.

Joaquín cuenta que desde hace 3 años el control con pastillas llegó para quedarse. “Está totalmente validado entre los profesionales, sobre todo los de salud mental. Luego los papás terminan aprobándolo”- comenta.

Las resistencias a la medicación provienen de los niños mayores, quienes son más críticos al tratamiento. “No lo aceptan –cuenta Joaquín- hay mucho rechazo de los niños desde que te dicen quedo ahuevonado, me da sueño, ni me dan ganas de escribir o no se las toman: las toman con la mano y las dejan caer por la manga o las esconden entre los dedos”.

El profesional aún recuerda el caso de un chico que rechazó el tratamiento y el psiquiatra decidió dejarlo fuera del programa, pese a que adhirió yendo a clases. “No me gusta darle pastillas. Siento que no les están entregando herramientas y se disfraza la solución. Se les dice que con la pastilla se les va a solucionar el problema y ellos mismos dicen que no es la solución. Me dicen: ‘si voy a quedar ahuevonado es mejor fumarse un pito. Voy a quedar igual y eso es natural’ o dicen ‘si no me las tomo soy el mismo de antes’”.

Escrito por Mauricio Becerra Rebolledo

 [i] En María Ospina: De escarabajos y otros bichos: intimidades del paciente mental en los laberintos del capitalismo biomédico. Universidad Externado de Colombia ∙ Bogotá Maguaré vol. 25, Nº 1, 2011.

[ii] En ‘Déficit Atencional e Hiperactividad: fronteras y desafíos’, compilación de  Francisco Aboitiz y Ximena Carrasco. Ediciones PUC, 2009.

[iii] Barros, Jorge: Manifestación del Trastorno Atencional en el Adulto. En ‘Déficit Atencional e Hiperactividad: fronteras y desafíos’, compilación de  Francisco Aboitiz y Ximena Carrasco. Ediciones PUC, 2009.

[iv] En ‘Déficit Atencional e Hiperactividad: fronteras y desafíos’, compilación de  Francisco Aboitiz y Ximena Carrasco. Ediciones PUC, 2009.


[v] Estudio de Seena Fazel, psiquiatra forense dela Universidad de Oxford.

EL PODER DE LAS FARMACEÚTICAS Y EL DERECHO A LOS MEDICAMENTOS



En marzo reciente Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó dos resoluciones significativas para garantizar el derecho humano a la salud. La primera reafirma que el acceso de todas las personas a medicinas asequibles, seguras, eficaces y de calidad es una condición para gozar del derecho a la salud. Uno de los mecanismos que algunos países ya están implementando para enfrentar el poder económico de las grandes empresas farmacéuticas es a través de la compra pública.
Por contradictorio que parezca, las grandes empresas farmacéuticas dan muy poca prioridad al derecho humano a la salud, a pesar de que les corresponde un rol estratégico en este marco.  Su meta principal es la ganancia, y como trabajan en una industria cuyos clientes finales son de alta vulnerabilidad –las personas con enfermedades– les da un margen mucho mayor que en otras industrias para fijar precios exagerados.  Corresponde, entonces, a los Estados establecer los parámetros de operación de estas empresas en aras del interés público y para garantizar el derecho a la salud.

No obstante, los pequeños países en desarrollo tienen poca capacidad de negociación frente a estas empresas, y si son parte de acuerdos comerciales, se encuentran muchas veces con las manos atadas por medidas como la extensión desproporcionada de los plazos de patentes o las garantías de ganancias que las empresas pueden invocar en tribunales de arbitraje cuando sienten sus intereses afectados por políticas públicas. Fue el caso del litigio que presentó la multinacional tabacalera Phillip Morris contra Uruguay, cuando ese país adoptó legislación para proteger la salud de los fumadores[1].

En este contexto, constituye un antecedente alentador que, en marzo último, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó dos resoluciones significativas para garantizar el derecho humano a la salud.  La primera reafirma que el acceso de todas las personas a medicinas asequibles, seguras, eficaces y de calidad es una condición para gozar del derecho a la salud, considerando que ello podría salvar millones de vidas cada año; y la segunda reconoce la necesidad de fortalecer las capacidades de los Estados en materia de salud pública.

Estos acuerdos, adoptados además por consenso –lo que es poco usual en estos temas–, constituyen un respaldo político, particularmente para los países en desarrollo que buscan adoptar políticas para ampliar la protección de su población.  En tal sentido, el Consejo de la ONU alienta a los países a utilizar las flexibilidades ya disponibles bajo el acuerdo de la OMC sobre TRIPS (aspectos relacionados con el comercio de los derechos de propiedad intelectual), para reducir el costo de las medicinas.

El South Centre, en un documento de propuestas presentado a un Panel de Alto Nivel sobre el Acceso a las Medicinas, de la ONU[2], recomienda que: “Una manera efectiva para abordar la incoherencia en políticas entre el derecho a la salud por sobre las reglas comerciales y los reglamentos de propiedad intelectual (PI), consiste, en primer lugar, en afirmar la primacía del derecho a la salud para todos, por encima de las reglas comerciales y de PI. Alcanzar la buena salud y el bienestar es un objetivo, además de ser un derecho humano, mientras que el comercio o la propiedad intelectual son medios. Por lo tanto, la salud debe primar sobre el comercio o la PI”.

La compra pública agregada

Uno de los mecanismos que algunos países ya están implementando para enfrentar el poder económico de las grandes empresas farmacéuticas es a través de la compra pública.  Centroamérica, por ejemplo, ya cuenta con un mecanismo común a través de COMISCA[3], mediante el cual compra en conjunto unas 64 medicinas básicas, lo que le da una mayor capacidad de negociación frente a las empresas productoras.  Este mecanismo se denomina “compra agregada”.


Ecuador acaba de hacer lo propio, con la compra inicial de 326 medicamentos por subasta inversa (o sea, donde gana la oferta de menor precio), para aprovisionar todo el sistema público de salud del país durante los próximos dos años.  Primero, el año pasado, se realizó un análisis regional de los precios de todos los medicamentos más esenciales, aquellos usados para el tratamiento de las principales causas de muerte en la región, que reveló que una misma casa comercial vende el mismo medicamento en diferentes países con variaciones de precios que pueden llegar al 300% o incluso 600%.  Santiago Vázquez, Director General del Servicio Nacional de Contratación Pública de Ecuador –SERCOP–, comentó a ALAI que ello se da porque, cuando las empresas farmacéuticas ven la oportunidad de obtener mayor renta de corto plazo “lo han hecho sin ningún miramiento… lo que vimos en América del Sur y América Latina es una gran estrategia de control de poder del mercado”.

También la ONU y la Comisión Económica Europea han elaborado informes que indican que las farmacéuticas establecen precios exorbitantes, utilizando todo una red de mecanismos: pacientes, ONGs, medios de comunicación, médicos, para direccionar la compra hacia ciertas marcas; por ello la ONU recomiendo establecer mecanismos como procesos agregados de compra, señaló Vázquez.


Cuando se les obliga a las empresas a competir en precios para vender en cantidad, igual les interesa.  Más de 160 empresas participaron en la subasta ecuatoriana; entre ellas 27 latinoamericanas de las cuales 7 resultaron adjudicatarias.  La compra significó un ahorro para el país de 320 millones de dólares.  Lo novedoso de la subasta ecuatoriana es que se realizó de manera totalmente electrónica y automática, y en forma pública, lo que posibilita la veeduría social.[4]  “Todos pueden ver los medicamentos que ha comprado el Estado, su registro sanitario, el precio adjudicado”, informó el funcionario.

No obstante, el director de SERCOP lamenta que ciertas empresas se han empeñado en tratar de desvirtuar el proceso, en particular criticando la inclusión de medicamentos genéricos, como si fueran de menor calidad.  La calidad no depende de un patente, enfatizó.  Más bien el proceso de compra ha previsto un mecanismo de control de calidad de los medicamentos, que, además del registro sanitario como requisito básico, incorpora una red de laboratorios que reciben muestras aleatorias de parte de los organismos de inspección, y cuyos resultados se publican en la Web.

En este sentido, destaca también como tema clave el rol de los medios de comunicación en las compras públicas.  Sercop ha expedido un manual de buenas prácticas en contratación pública, con un capítulo específico para los medios, que llama a un pacto social. Vázquez resaltó que Ecuador fue gravemente afectado por un conflicto de intereses de un canal de televisión privado, que hizo campaña durante seis semanas contra la subasta, con desinformación y desequilibrio en la cobertura.  “Cuando se hacen los análisis del caso, resulta que hay un claro conflicto de interés entre el canal, la periodista y el mundo farmacéutico, porque su familia tiene relación directa con la venta de medicamentos al Estado”.  Cuando SERCOP solicitó un recurso ante la Superintendencia de Comunicación, fue tildado de atentado a la libertad de expresión, versión que tuvo eco en medios internacionales.  Por ello Vázquez insiste en que los medios de comunicación clarifiquen si tienen o no conflictos de interés cuando se trata de cubrir noticias sobre las compras públicos.

Entre tanto, Ecuador ha entregado a Unasur y su Consejo de Salud (ISAGS) los resultados de su estudio de los precios de medicamentos en la región, con la esperanza de poder concretar una compra de medicamentos a nivel de América del Sur.

“Las empresas farmacéuticas, conocidos como los ‘big pharma’, se han repartido el mercado mundial, y han indicado en qué continentes van a aplicarse –comentó Santiago Vázquez–.  Tanto las ‘big pharma’ como las empresas locales de medicamentos a nivel latinoamericano, ven a las medicinas como un negocio y no como un derecho.  Frente a ello, la labor de los Estados es equilibrar las condiciones para que los medicamentos se conviertan en un derecho y no un negocio.  Para eso, la compra pública juega un rol fundamental”, concluyó.


Escrito por Sally Burch

COCA-COLA ES ACUSADA DE FINANCIAR EL TERRORISMO EN COLOMBIA



Nueve dirigentes sindicales fueron asesinados en sus plantas por paramilitares:
La fabricante de gaseosas es acusada de asesinar y hostigar a sindicalistas en su planta de Antioquía. Nueve líderes sindicales de sus embotelladoras fueron asesinados entre 1990 y 2002. Los asesinatos por encargo a los paramilitares da luces sobre el papel que cumplieron trasnacionales como Coca Cola en la prolongada violencia en Colombia.
La fabricante de bebidas azucaradas Coca-Cola y otras 50 empresas colombianas han sido acusadas de financiar al terrorismo por los tribunales colombianos. Coca-Cola está acusada de contratar asesinos del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) para asesinar a 9 líderes sindicales en sus plantas embotelladoras entre 1990 y 2002.

Uno de los líderes sindicales asesinados era Isidro Segundo Gil, dirigente del sindicato Sinaltrainal, quien negociaba un pliego de peticiones con la planta de Coca-Cola en Carepa (Antioquia). La mañana del 5 de diciembre de 1996 un grupo de paramilitares de las AUC llegó hasta el sindicato de la embotelladora para matarlo.

Una hora después del asesinato de Gil, los paramilitares secuestraron a otro dirigente sindical en su casa, quien logró escapar y huir a Bogotá para proteger su vida. Por la tarde regresaron al sindicato, destruyeron el equipo de allí y quemaron la casa, destruyendo todos los registros de la cooperativa.

Sinaltrainal agrupa a los trabajadores de la industria alimentaria, especialmente de las multinacionales Coca Cola y Nestlé.

Al día siguiente, los paramilitares volvieron a la planta embotelladora, juntó a los trabajadores y les dio un plazo hasta las 16:00 para renunciar al sindicato. Los trabajadores experimentados que dejaron la planta ganaban entre $ 380 y $ 400 pesos colombianos al mes. Los que llegaron de reemplazo fueron contratados por el salario mínimo de la época: $ 130 al mes.

Durante los dos meses siguientes los paramilitares acamparon a las afueras de la puerta de la planta. Coca-Cola nunca se quejó a las autoridades ni por el asesinato de sus trabajadores ni por la presencia de paramilitares.

Edgar Paz, sindicalista de Sinaltrainal, sostuvo que “la empresa nunca negoció con el sindicato después de eso. Veintisiete trabajadores en 12 departamentos salido de la planta y la zona. Todos los trabajadores tuvieron que abandonar el sindicato para salvar su propia vida, y la unión fue completamente destruida”.

La hostilidad de la trasnacional de bebidas se inició en mayo de 1992, cuando el Gerente de Coca Cola José Gabriel Castro acusó públicamente a los trabajadores y al sindicato de ser agentes de la guerrilla.

Dos años después fue asesinado José Manco David y en 1995 Luis Gómez Granados, ambos en la planta de Carepa. Con ellos se inició la trágica secuela de sindicalistas muertos por encargo.

BÚSQUEDA DE JUSTICIA

En Colombia, los trabajadores buscaron justicia desde fines de 1996 hasta ahora e incluso algunos terminaron tras las rejas, mientras que los asesinos quedaron libres.

Ante la impunidad decidieron abrir un pleito en 2001 contra Coca Cola en Miami, sede de la trasnacional. Fueron apoyados por sindicatos norteamericanos como United Steelworkers of America y el Fondo Internacional de Derechos Laborales (ILRF). También fueron demandadas Panamerican Beverages (la mayor embotelladora de bebidas gaseosas en América Latina) y Bebidas y Alimentos (propiedad de Richard Kirby de Key Biscayne, Florida), que opera la planta de Carepa.

La demanda la acompañaron de una campaña mundial de boicot a la Coca Cola iniciado en 2003, acusando que la fabricante de bebidas azucaradas en Colombia “utilizan grupos paramilitares ilegales para intimidar, amenazar y matar a sus trabajadores”.

Pese a la visibilidad internacional de la problemática, los sindicalistas acusaron que la intimidación continuaba. Asó ocurrió cuando en mayo de 2003 una llamada anónima a la sede del sindicato en Colombia advirtió que las oficinas deberían ser objeto de un ataque con bomba. En marzo de ese año, como revela The Guardian, un trabajador en la ciudad de Bucaramanga recibió una notificación por parte de grupos paramilitares de que había sido declarado objetivo militar.

COCA COLA DICE QUE NO TIENE QUE VER

Coca Cola comenzó a dar respuestas a las quejas por los asesinatos de dirigentes sindicales en sus plantas cuando se dio visibilidad mundial. La empresa dice que declinó toda responsabilidad por la violencia y la coacción y que tienen un código de conducta que requiere el respeto de los derechos humanos.

También sostienen que las plantas embotelladoras de Colombia “son completamente independientes de la Compañía Coca-Cola”.

En la empresa local dijeron que “no tenían manera de detener a los paramilitares de hacer lo que quisieran – después de todo, ellos tenían armas (…) Nadie le dice a los paramilitares qué hacer”.

Los sindicalistas, por su parte, acusaron en la demandas presentada en Miami que el gerente de la planta en Carepa, Ariosto Milán Mosquera, “le había dado una orden a los paramilitares para llevar a cabo la tarea de destruir la unión”. Además sostienen que Milán tenía un historial de fiesta con los paramilitares.

Coca-Cola solicitó un grupo de expertos de las Naciones Unidas a través de la Organización Internacional de Trabajadores (OIT), para llevar a cabo una investigación independiente sobre lo que pasó en Colombia.

El delegado de EE.UU. ante la OIT, Ed Potter, era en la época director de relaciones internacionales de la Coca-Cola.

ASESINATO DE SINDICALISTAS

El asesinato de sindicalistas o dirigentes sociales en Colombia aún sigue siendo una práctica utilizada por las grandes empresas. Un informe de la Escuela Nacional Sindical (ENS) difundido por El Espectador, denunció que entre abril de 2011 y marzo de 2015 hubo 105 asesinatos de dirigentes sindicales o personas cercanas a ellos. Además el informe acusa que en el mismo periodo suman 1.933 violaciones a la vida, la libertad y la integridad personal, entre las que contabilizan ataques y amenazas.


Las cifras han bajado respecto de años anteriores. Según SOA Watch, en 2000 los asesinatos se cobraron la vida de 153 de los líderes sindicales de la nación. Ese año, tres de cada cinco sindicalistas asesinados en el mundo eran colombianos. En 2001, la cifra había llegado a 143 a finales de noviembre.

Hasta el año 2002, la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT), la mayor federación sindical de Colombia, contabilizaba 3.800 sindicalistas asesinados en el país desde 1986.


Escribe Mauricio Becerra R.

TODOS DEBEMOS SER TRATADOS CON CARIÑO, SIN IMPORTAR QUE SOMOS DIFERENTES


viernes, 2 de septiembre de 2016

VENEZUELA MARCHÓ EN PAZ EN DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA



El presidente Nicolás Maduro destacó que el pueblo venezolano derrotó la intentona golpista de la derecha.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lideró la concentración del pueblo venezolano que salió este jueves a las calles de la capital a defender la paz y la soberanía del país ante la "Toma de Caracas" promovida por la oposición de ese país. A ello, el mandatario destacó que la derecha fracaso una vez más.
"El pueblo no se quedó en su casa, salió a la calle y siempre lo hará. Esto es un pueblo consciente y movilizado por siempre", comentó Maduro, quien dijo que si bien este jueves ha triunfado la tranquilidad y paz, aún hay "emboscadas por disipar".


 “Han fracaso una vez más la victoria es del pueblo, de la paz, de la revolución”, enfatizó el mandatario al referirse a la marcha convocada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).



#PSUV / Pdte. @NicolasMaduro: La clave secreta de la paz es tener a un pueblo consciente y movilizado   12:23 - 1 sep 2016


Ante las amenazas de la derecha de acabar con la revolución este 1 de septiembre, Maduro emplazó: “Este día no se ha acabó nada, ha empezado la contraofensiva popular revolucionaria de calle”.

Sostuvo que en Caracas no se repetirá un 11 de abril, al tiempo que envió un mensaje de paz a personas de oposición que se encuentran en una concentración en el este de la ciudad capital.
"A ese ciudadano le envío mi mensaje de paz como venezolano", expresó el Mandatario.
Inmunidad parlamentaria

El presidente le recordó a los venezolanos que -ante el derrocamiento de la intentona golpista que pretendía llenar de muerte la capital del país- ya está a la espera de firmar el decreto para levantarle la inmunidad parlamentaria con la intención de que cada funcionario que cometa algún delito pueda ser juzgado y no se amparé en ella.
“La inmunidad la creamos los constituyentes, pero no se creó para cometer delito”.

Agregó además que las fuerzas de seguridad del Estado se mantienen en la búsqueda de dirigentes de derecha implicados en la intentona golpista prevista para este jueves. “Voy con la mano de hierro que me dió Chávez, estoy dispuesto a defender la Patria, su soberanía y el pueblo”. Es por ello, que le hizo un llamado al pueblo a declararse en defensa permanente de la paz del país".


Maduro llama al pueblo a mantenerse en defensa de la patria

En su discurso ante la masiva concentración, el mandatario hizo un llamado al pueblo venezolano a mantenerse en defensa de la paz de la capital, ante los constantes planes de la derecha para desestabilizar y llenar de violencia a la ciudad.

"¿Es que vamos a permitir que mantengan una amenaza permanente a la paz de Caracas?" preguntó Maduro por lo que "llamo al pueblo de los barrios, de los urbanismos, a los trabajadores, a las trabajadoras, al pueblo a declararse en defensa permanente de la paz y la estabilidad social de Caracas, la roja, rojita, la bolivariana". 
Agregó que defenderán al pueblo fortaleciendo las misiones socialistas y derrocando la guerra económica.

No obstante, reiteró que sigue haciendo el llamado al diálogo económico, social y político, "si algún dia las derecha venezolana quiere sentarse a hablar civilizadamente,estamos dispuestos a hacerlo".




Pdte. @NicolasMaduro: Puedo decir en #Caracas #Venezuelaha triunfado la paz, ha triunfado la verdad...
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Pdte. @NicolasMaduro: No nos dejemos distraer, vamos a la ofensiva con las TresLíneas de la Ofensiva Revolucionaria