domingo, 5 de diciembre de 2021

DESTITUIR A PEDRO CASTILLO SOLO SIGNIFICARÍA GOBERNAR SOBRE CENIZAS

El presidente del Perú, Pedro Castillo, asiste a una ceremonia en Lima, Perú, el lunes 22 de noviembre de 2021. Actualmente se discute la vacancia del mandatario. (AP Photo/Guadalupe Pardo)
 


Es poco probable que Pedro Castillo termine su mandato presidencial de cinco años en el Perú. La oposición en el Congreso ha planteado un pedido de vacancia por permanente incapacidad moral que, si no triunfa en las próximas semanas, volverá insistentemente a perseguirlo ante los nuevos escándalos. En apenas cuatro meses, Castillo ha dilapidado, a golpe de malas decisiones, el corto capital político que tenía al empezar su gobierno.

 

Ante cada problema que el Gobierno ocasiona, su propia reacción es lenta e insuficiente cuando no está siendo forzada por medidas de los operadores de justicia. Tras la última denuncia de un continuo ocultamiento de información sobre reuniones fuera del Palacio de Gobierno, Castillo se victimizó acusando a la oposición y a los principales grupos económicos de no aceptar que un campesino haya ganado las elecciones. Recién dos días después, la primera ministra, Mirtha Vásquez, anunció que se hará público el registro de estos encuentros.

 

La gestión de Castillo es caótica y opaca. Pese a eso, vacarlo es una pésima idea que solo enrumbará al país en un camino de enfrentamientos más profundos. La fuerza que se imponga en los próximos meses gobernará sobre las cenizas del enfrentamiento.

 

En el debate público se ha instaurado la política del ojo por ojo, pues se señala que la izquierda, que en el 2018 apoyó el segundo intento de vacancia al presidente derechista Pedro Pablo Kuczynski, no tiene autoridad moral para oponerse ahora a una medida similar contra Castillo. Más allá de las culpas que la izquierda deba pagar electoralmente, los hechos nos obligan a ver los conflictos vividos desde entonces —cierre del Congreso, cambios continuos de presidentes, interrupción de reformas y debilitamiento de las identidades políticas— como una lección antes que como una venganza.

 

Los promotores de la vacancia tienen una mirada cortoplacista: Pretenden arrancar de raíz a un pésimo presidente creyendo que cualquier situación futura será mejor que lo que se vive ahora. Pero nada garantiza que la salida de Castillo derivará inmediatamente en una mejor situación para el país. Para empezar, no queda claro si intentarán redefinir el poder derrocando también a su sucesora, la vicepresidenta Dina Boluarte, investigada por un caso de lavado de activos —aunque en un papel secundario— y ungirán como presidenta interina a la cabeza del Congreso —controlado por la oposición— la que tendría que convocar a nuevas elecciones inmediatamente.

 

Por supuesto que en la derecha hay un sector que quiere vacar a Castillo desde el primer día de su gobierno por diferencias ideológicas. Por ello, el presidente y la coalición de izquierda que lo acompaña —y lo apaña— tenían el deber de hacer reformas ordenadas, que le quiten piso a esos discursos y generen aceptación popular. Pero no lo hicieron, y hoy las discusiones no son sobre sus reformas, sino sobre el prontuario de los funcionarios que Castillo designa.

 

Si Boluarte permanece como presidenta, su gobernabilidad dependerá de la ratificación continua que demuestre ante la opinión pública, en tanto ella no recibió el voto popular en las elecciones. Esto ya sucedió durante el gobierno de Martín Vizcarra, quien era vicepresidente de Kuczynski, y tomó medidas populistas, como el cierre del Congreso. En lugar de tener incentivos para hacer un gobierno moderado de ancha base, la precariedad del poder que le herede Castillo, sumado a la inestabilidad que generen las fuerzas de derecha ante un gobierno débil, la podrían llevar a la confrontación continua con el Parlamento.

 

La coalición opositora de derecha (un tercio del pleno) podría intentar vacarla bajo los mismos términos que a Castillo, y ganar capital político por ello. Pero no será fácil que encuentren eco en las fuerzas de centro, pues estas tendrían que cargar el peso de sacar a una persona más moderada que el actual presidente y que aún no ha generado mayores problemas. En cambio, la oposición más recalcitrante podría coincidir en su objetivo con el partido de gobierno, el izquierdista Perú Libre, liderado por Vladimir Cerrón, con quien Boluarte ha marcado distancias. Ellos podrían evaluar que les conviene que se realice un nuevo proceso electoral para intentar retomar el poder que perdieron tras el distanciamiento entre Castillo y Cerrón. Para Boluarte será difícil gobernar dando batalla en dos flancos.

 

Pero si la vicepresidenta se alía con la oposición, o si el Congreso la vaca y la presidenta del Congreso asume como jefa de Estado interina, la izquierda y los sectores que se sientan marginados por la vacancia de Castillo tendrán incentivos para hacer un antagonismo férreo por sentirse víctimas de un golpe de Estado. Allí colisionarán con los grupos de choque de derecha radicalizados y golpistas.

 

Algunos sectores de la oposición plantean que Castillo renuncie por decisión propia para evitar el choque de poderes. Esto podría significar un hecho menos traumático entre las élites políticas, pero no a nivel social.

 

Hay un factor de fondo que no se contempla en este debate: por qué ganó Castillo, y por qué ganó con tan baja votación. Esto último ha sido usado para cuestionar la legitimidad del presidente, pero en realidad cuestiona la representatividad de todos los líderes políticos que fueron derrotados.

 

Como lo reflejan las encuestas, el motivo principal del voto por Castillo fue la necesidad de un cambio. La pregunta que continúa abierta es cuál es el cambio por el que votaron. Uno de ellos podría ser la inclusión política de los más excluidos en el debate nacional. La vacancia no soluciona este problema de fondo.

 

En el nuevo proceso electoral, la oposición no tiene el éxito que busca asegurado, en tanto hoy sus líderes no sobresalen. Entraremos nuevamente a la ruleta rusa de candidatos pitufos, con resultados fragmentados y la confianza erosionada.

 

La prudencia debería aconsejar a que Castillo sea consciente de su debilidad, rinda cuentas de sus actos y genere consensos con las fuerzas opositoras antes que la conflictividad escale más. Pero nada nos sugiere que su gobierno brindará ese clima de paz de forma duradera, ni si quiera que tendrá una lectura acertada de los deseos populares para sintonizar mejor con la población y ganar respaldo.

 

Escucha el pódcast El Washington Post para conocer las últimas noticias en español

 

Si la oposición logra los votos en el Congreso para admitir a debate la iniciativa de vacancia, Castillo tendrá que comparecer para responder por las acusaciones que se le hacen. Aunque se cuestione que legalmente el proceso de vacancia no es similar a una interpelación que se le hace a un ministro, políticamente es el único camino abierto para que Castillo dé cuenta de los errores de su gestión.

 

Pero para vacarlo necesitan un número de votos más alto. Aunque en particular creo que las razones esgrimidas para hacerlo son insuficientes y cualquiera de las acusaciones que se le han hecho hasta ahora deben ser procesadas al final de su mandato, este debate queda de lado, pues en la práctica lo que se impone es la fuerza de los votos. Y nada hace pensar que la oposición no alcanzará los votos necesarios más temprano que tarde. Disculpen el pesimismo.

 

Por Jonathan Castro Cajahuanca


martes, 23 de noviembre de 2021

PRONUNCIAMIENTOS REDH-PERÚ: «EN ARAS DE PAZ Y PROSPERIDAD»

 







Una vez más la Administración Norteamericana, esta vez bajo la conducción del presidente Joe Biden, propicia una condenable agresión mediante agentes encubiertos dentro y fuera de la isla, contra el heroico pueblo de Cuba, en medio de la pandemia que implacablemente aún azota a todo el mundo.

 

Esta nueva injerencia imperialista que impunemente trata de desestabilizar a la patria de Martí y de Fidel, tiene como caja de resonancia a Mario Vargas Llosa y algunos impresentables

presidentes de nuestra América, quienes, con la complicidad de los medios en su poder, fomentan actividades políticas contra la tranquilidad ciudadana, la paz y el orden social consagrado en la vigente constitución de 2019.

 

El 15-Nov. es otro signo del criminal bloqueo que desde hace más de 60 años ejerce, desoyendo el clamor de la conciencia internacional, el gobierno norteamericano. Bloqueo que trata en vano de doblegar la generosidad y firmeza de un pueblo que ha sabido restañar sus heridas y que mantiene vivo su grito deesperanza de raigambre fidelista:¡Patria o muerte!.

 

Al tiempo de condenar estas prácticas políticas a todas luces injustas de parte del imperialismo norteamericano y sus secuaces, el Capítulo Peruano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, hace suyo el sentir de los victoriosos versos del 26 de Julio y renueva su solidaridad con el gobierno y el pueblo de Cuba.

 

Lima, 12 de noviembre de 2021.

 

Héctor Béjar Rivera – Hildebrando Pérez Grande – Delfina Paredes – Juan Cristóbal – Winston Orrillo – José Luis Ayala – Gustavo Espinoza – Vicente Otta – Fanny Palacios Izquierdo – Bruno Portuguez – Rosina Valcárcel – Manuel Robles – Milciades Ruiz – Margot Palomino – Francisco Adriazén – Chiara Varese – Luis Rodríguez Reynell – Imelda Chang Navarro – Denis Merino – José Carlos Vértiz – Ana María Intili – Sergio Nolasco – jorge Perazzo – Nicolás Aguilar – Germán Rentería – Jorge Perazzo – Germán Atoche- Sonia Estrada – Ever Arrascue – Margarita Caballero-

 

…siguen firmas///


UN "VIRAJE A LA DERECHA" PODRÍAMOS CONSIDERAR VÁLIDA LA EXPRESIÓN DEL GOBIERNO DE CASTILLO

 



SUELO DISPAREJO, UNIDAD INDISPENSABLE

La reciente renuncia del Ministro de Defensa Walter Ayala a la Cartera de Defensa, ha vuelto a colocar en primer plano el suelo disparejo con el que se maneja el escenario nacional.

 

Cuando un gobierno no puede designar a los mandos castrenses, y cuando el titular de un Portafolio se ve forzado a dimitir porque intentó hacerlo;  queda claro que los  resortes del Poder caminan por una vía distinta a la que se maneja desde la sede Presidencial.

 

Los "poderes fácticos" les llaman a los instrumentos que digitan la política de los Estados, sin tener el derecho formal para actuar de ese modo. Lo hacen porque poseen los recursos indispensables para decidir y disponer. Y están en capacidad de doble• gar voluntades y afirmar decisiones, simplemente porque pueden hacerlo.

 

En los cien días de gobierno de Pedro Castillo esto es algo así como una historia repetida. Ocurrió, cuando el Congreso de la República interpeló al entonces Ministro  de Trabajo  lver Maraví, y se dispuso a censurarlo no por un supuesto "mal desempeño" de su función, sino por un incidente ocurrido en 1980, hace41 años, cuando el  aludido,  entonces  de veinte años, se vio involucrado en un incidente violento ocurrido en Ayacucho.

 

Para que la censura no se consumara, y para que no cayera tanto el titular de la Avenida Salaverry como el Primer Ministro Guido Bellido, el Presidente resolvió cambiar de Gabinete. El hecho fue tomado por algunos como la señal de "un viraje" hacia predios conservadores; y por otros como una debilidad manifiesta. Y fue, por cierto, más lo segundo que lo primero.

 

Si queremos aludir a un "viraje a la derecha" podríamos considerar válida la expresión si la refiriéramos a la Cancillería: el retiro del primer titular de Torre Tagle-Héctor Béjar Rivera-y su remplazo por un diplomático fuertemente vinculado a los núcleos tradicionales de Poder, marcó un nuevo rumbo y generó, en efecto una política internacional distinta, no obstante que, por mandato constitucional, esa función le corresponde al Jefe del Estado.

 

Esa nueva política comenzó con la presencia del señor  Castillo  en la sede de la OEA, en Washington. Y fue alumbrada desde aquí con los fogonazos de las "maniobras militares" celebradas  en Huacho gracias a la presencia de la Marina de Guerra  de los  Estados  Unidos.  Y continuó después, con la actitud de la Cancillería peruana, que se sumó a la campaña contra las elecciones en Nicaragua antes del 7 de noviembre, y que luego diera lugar a su "condena" a las mismas, en el carril de la OEA, y bajo el dictado de Biden.

 

Como telón de fondo de todo ello, estuvo la ratificación de los acuerdos militares con los Estados Unidos y la autorización para el ingreso de tropas yanquis a nuestro suelo; así como la renovación por cinco años de las actividades de USAID en el Perú.

 

Por si fuera poco, el Jefe del Estado ya fue convocado a una así llamada cita que tendrá lugar en Washington entre el 9 y 1O  de diciembre, y en la que "los gobiernos democráticos" del continente sumarán fuerza contra el Proceso Emancipador Latinoamericano. ¿Qué hará Castillo en esa encerrona de roedores programada por la Casa Blanca?

 

En todo caso podrá vanagloriarse que el Perú será sede de la Asamblea General de la OEA prevista para el 2022.  En esa circunstancia, 34 países se reunirán en lo que ha sido considerado por Harold Fhorsyt como "un éxito de nuestra diplomacia".

 

Pero aun este "giro" quedó circunscrito al escenario externo, y no registró un correlato interior más o menos apreciable. Después de todo, siguen en alto las banderas referidas la revisión de los contratos del Gas y la campaña por una nueva Constitución del Estado, únicas garantías de mínima solvencia interna que el país reclama.

 

Pero para que ellas se afirmen, resulta indispensable que  se reajusten algunas conductas que han minado severamente la unidad del Proceso  Peruano. Hay que entender, en primer lugar, que éste, es el resultado de un fenómeno imprevisto, y consecuencia de una situación no preparada. La coalición triunfante en los comicios de junio, surgió de coincidencias naturales. Fue el resultado de la unidad  de dos segmentos marcadamente definidos, pero no contradictorios. La Izquierda Urbana y Capitalina, se sumó a una Izquierda Rural y Provinciana, y ambas forjaron la victoria de Pedro Castillo en la segunda vuelta electoral.

 

No se trató de una "alianza" suscrita entre fuerzas adversarias; sino la suma de voluntades de segmentos amigos en la vida nacional. Fue ésa la semilla de la alianza gobernante que, en realidad, representa a cuatros segmentos que tienen distinto acceso al Poder:  la fuerza  de Castillo,  Perú Libre, la alianza liderada por Verónica Mendoza, y la presencia de sectores no partidarizados, como el titular de Justicia, Aníbal Torres.

 

No se trata  de enemigos  que  se pusieron de acuerdo para compartir gobierno; sino de amigos que resolvieron complementar sus fuerzas para hacer una gestión mejor. ¿Tienen diferencias entre sí?  Si no las tuvieran, no serían amigos, sino que constituirían un todo homogéneo, es decir, un mismo Partido, y eso no ocurre. Pero las diferencias deben ser tratadas como diferencia entre amigos, y no entre enemigos.

 

Decirle "oportunistas"  a nuestros amigos; suponerlos portadores de una intención disociadora y destructiva, llamarlos despectivamente "caviares" y sostener que se quieren "aprovechar" del Poder para "traicionar al pueblo"; resulta profundamente hiriente, pero además equivoco. Si tales adjetivos tuviesen sustento, no habrían estado en calidad de aliados nuestros con los que nos vimos precisados a "pactar", sino como adversarios. Y es claro que esas frases altisonantes no estuvieron en el origen de la unidad que se forjara luego del 11  de abril.

 

¿Recomponer  la unidad obliga a deponer prejuicios?  Claro que sí. Deponer prejuicios y olvidar rencores, pero también a renunciar a prácticas corrosivas y disolventes, a tratos violentos y a excomuniones  mutuas.

 

Recomponer la  unidad,  no es tarea fácil. Pero, es por cierto, el único eslabón de una cadena indispensable, la única que puede conducir al  movimiento popular peruano, a la victoria. Y ella pasará, sin duda, por la recuperación de posiciones en todas las esferas,  y la  aplicación  de una política coherente y unitaria que nos permita revertir escenarios indeseados, y avanzar por caminos liberadores.

 

Editorial de la Revista Marka


domingo, 7 de noviembre de 2021

90 DIAS DE GOBIERNO DE PEDRO CASTILLO

 

Pedro Castillo, presidente del Perú. Foto: La República / Cesar Fajardo



El 28 de julio pasado, hace algo más de 90 días, se instaló el gobierno de Pedro Castillo Terrones. Antes que eso ocurriera, y prácticamente desde el inicio de la segunda ronda electoral, su figura fue objeto de ataques infundados y extremadamente injuriosos.

 

Esa campaña arreció luego del 6 de junio, cuando se confirmó su victoria sobre el reducto mafioso de Keiko Fujimori y sus aliados, que hiciera los mundos para derrotarlo. Entre junio y el 28 de julio del 2021 la ofensiva reaccionaria no cesó y, por el contrario fue creciendo en todas sus formas. Incluso la derecha fascista organizó concentraciones y marchas demandando un Golpe de Estado, antes de admitir la victoria del candidato popular. Por eso, hoy constituye

casi una sorpresa que haya logrado durar 90 días al frente del Estado y que nos sea posible formular un elemental balance de su gestión gubernativa.

 

Es claro que el lapso transcurrido aun es corto. Y no se puede exigir que, en tan poco tiempo, se haya avanzado sustantivamente en algunas de sus promesas esenciales. Lo importante, es perfilar el sentido de su política y mirar el horizonte, para percibir el nuevo escenario que ha creado en el país su administración, ciertamente la más discutida de la historia del Perú republicano.

 

Lo primero que hay que resaltar, es que este Gobierno es producto de la voluntad ciudadana. Ella se expresó mediante un proceso electoral formalmente democrático, que arrojó

resultados inesperados. Pedro Castillo logró la victoria por más de 140 mil votos emitidos en el país. La cifra, sin embargo, se redujo a 44 mil, luego del cómputo en el exterior, sobre todo en los Estados Unidos.

 

La izquierda que llegó al Gobierno en el marco de esta contienda, no estaba objetivamente preparada para gobernar. Carecía de unidad, organización, programa coherente y posibilidades de acción. Pero fue catapultada por decisión de la ciudadanía, que no escatimó su apoyo al símbolo que la hizo posible.

 

Surgió en realidad un gobierno en buena medida improvisado, aluvional, heterogéneo e incluso contradictorio, que se expresó en su primer equipo de gestión -el Gabinete Bellido- duramente cuestionado por la oposición. Aunque ese equipo fue renovado, no cesó para nada la campaña del enemigo. Por el contrario ella fue en ascenso y hoy se expresa en una exigencia trasparente: La Oposición demanda la vacancia presidencial y arguye que Pedro Castillo no puede seguir siendo el Jefe del Estado.

 

No tiene argumento alguno para sostener su reclamo. Apenas lo fundamenta en posturas pseudo ideológicas. Parte de la premisa que se trata de un “gobierno comunista” y, por tanto, incompatible con “el carácter democrático” de la sociedad peruana. Objetivamente ni el gobierno de Castillo es comunista, ni la sociedad peruana es democrática.

 

Se trata, por el contrario, de un gobierno popular que busca democratizar la sociedad peruana secularmente elitista, aristocrática e injusta; que busca cambiar radicalmente los procedimientos formales para forjar un nuevo Pacto Social basado en una Carta Magna elementalmente participativa que reconozca derechos básicos a la población: la salud, la educación, el empleo, un salario justo y una vida decorosa. Lo que ocurre, es que la Clase Dominante juzga que esos objetivos, son “comunistas” porque afectan sus intereses.

 

Se dedica, por eso a obstruir todos los proyectos del Ejecutivo. En 90 días el Congreso no ha discutido ni aprobado una ley en beneficio de la población. Todas han estado orientadas a cuestionar al gobierno e impedir sus acciones.

 

Así estos tres meses han configurado un incesante batallar. El acoso ejercido contra el nuevo régimen, no ha conocido límite. Y la campaña de prensa desplegada por los medios de comunicación al servicio de los poderosos, no ha cesado. Incluso la calle, ha sido usada cotidianamente para denostar del Presidente y de los funcionarios del oficialismo. Con el transcurrir de los días, el odio de la reacción ha crecido, y se ha alimentado. La “Prensa Grande” y los medios de comunicación a su servicio han apoyado obstinadamente esta sentimiento perverso, incompatible con los intereses del país.

 

Marchando a contra corriente, el gobierno –no obstante retrocesos y derrotas- ha logrado apuntar algunas voluntades esenciales. Ha continuado exitosamente la campaña médica contra el COVID 19 hasta casi minimizar sus efectos; ha atendido las carencias de una parte de la población a través de bonos solidarios; ha iniciado el proceso de recuperación de las laborales escolares en algunas zonas del país; ha dispuesto el inicio e una II Reforma Agraria para atender los requerimientos de los productores del campo; ha expresado su decisión de renegociar los contratos del Gas y sostenido la necesidad de revertir y masificar su uso en beneficio de las grandes mayoría; ha ratificado su decisión de marchar hacia una nueva Constitución del Estado

abandonando la irrita que levanta la reacción. Adicionalmente, ha confirmado cambios en la política exterior abandonando la obsecuencia de regímenes pasados, en provecho de un rumbo más bien independiente y soberano. En suma no es poco lo que ha logrado perfilar en el convulso escenario nacional.

 

Hay que admitir, sin embargo, que ha registrado errores, fallas, debilidades e incluso inconsecuencias que pueden y deben ser superadas. El pueblo tiene conciencia de ellas y las registra, demandando mayor coherencia y pulcritud en el manejo de la Cosa Pública. No obstante, no cae en la fácil crítica, porque no está dispuesta a hacer el juego a los enemigos de este proceso que, con todas sus limitaciones, encarna la voluntad de millones.

 

Somos conscientes que asoman grandes retos. Una muestra de ello han sido los coflictos sociales registrados en Las Bambas y en el sur de Ayacucho –Coracora, Parinacochas y Paucar del Sara Sara. Allí las Comunidades Campesinas se han alzado contra la Contaminación minera y han defendido las cuencas acuíferas, recibiendo a cambio una violenta represión policial. Felizmente, estas perturbaciones están siendo superadas y un diálogo racional y sensato, se está abriendo paso en regiones particularmente complejas del país.

 

Por lo demás, el 2022 tendrán lugar las elecciones regionales y municipales que deberán ser enfrentadas desde la óptica de la unidad más amplia. Constituyen por si mismas, la ocasión a derrotar masivamente las acciones sediciosas y terroristas de la Mafia, lo que será posible si se las enfrenta de manera cohesionada y desde una misma fortaleza. También estará planteada la

lucha por una Asamblea Constituyente, como paso decisivo para la renovación de la Carta Magna de la República. Y será indispensable afirmar el camino liberador que el Perú ha iniciado.

 

Estos propósitos forman parte de la opción por la que nosotros combatimos desde la base popular, y que hemos reseñado de manera constante y persistente. A esta ruta aludimos cuando señalamos los cinco puntos básicos que hoy queremos subrayar:

v La unidas más amplia para enfrentar los retos que nos plantea el escenario de nuestro tiempo en la batalla contra el Imperialismo y la reacción interna y externa.

v La lucha firme y consecuente contra el fascismo y la reacción denunciando el carácter antinacional de su política, enfrentando sus acciones sediciosas.

v Las batalla por una nueva Constitución del Estado que garantice la defensa de las grandes mayorías, la recuperación de las riquezas básicas de nuestro país y una política exterior independiente y soberana.

v El respeto a los derechos de la población y de los trabajadores y la atención a sus demandas fundamentales

v Y la solidaridad plena con el proceso emancipador latinoamericano, con las luchas de los pueblos de todos los países.

 

Hoy en el Perú y el mundo crece el combate de los pueblos y adquiere mayor vigor la lucha por la dignidad humana. Millones de personas en todos los confines del planeta, se movilizan con renovadas banderas. Crece la idea que un Mundo Mejor, es posible.

 

Esta hoy planteada la tarea de alzarnos contra un pasado promiscuo y plagado de derrotas y errores; y buscar un porvenir digno de nuestra historia y de nuestro pueblo. Oigamos la voz de José Carlos Mariátegui, quien nos dijo ya en 1924: “El pasado y sus pobres residuos son, en nuestro caso, un patrimonio demasiado exiguo. El pasado, sobre todo dispersa, aísla, separa, diferencia demasiado los elementos de la nacionalidad tan mal combinados, tan mal concertados todavía. El pasado nos enemista. Al porvenir, le toca darnos unidad”.


REVISTA DIGITAL "MARKA"

miércoles, 29 de septiembre de 2021

EL "TERRUQUEO" SE HA PUESTO DE MODA NUEVAMENTE CONTRA ALTERNATIVAS POPULARES DE IZQUIERDA QUE EMERGEN EN EL ESCENARIO ELECTORAL, PORQUE LAS CLASES DOMINANTES TIENEN MIEDO DE PERDER EL CONTROL DEL ESTADO

José Carlos Mariátegui acompañado de Ricardo Martínez de la Torre, Jorge del Prado, Gamaliel Blanco, Santiago Loli, Manuel Vento, Ramón Azcurra y Adrián Sovero, en la entrada de la Pérgola del Parque de la Reserva.


LOS COMUNISTAS EN EL PERÚ DE HOY

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes.

 

El "TERRUQUEO" se ha puesto de moda nuevamente, sobre todo cuando alternativas populares de izquierda emergen en el escenario electoral, y las clases dominantes temerosas de perder el control del estado, entonan su vieja canción de odio de clase con el insulto fácil como "Comunistas" "terroristas" "caviares", adjetivos que no encuentran respuesta ni rechazo por parte de la verdadera militancia comunista.

 

La reciente muerte de Abimael Guzmán nos recordó los años de la barbarie senderista, y ha despertado el odio de clase de la derecha bruta y achorada, que ha iniciado su campaña difamatoria, a diestra y siniestra, TERRUQUEANDO sin fundamento a toda la izquierda.

 

Pero hay alguien que, en pleno conflicto armado, deslindo con el terrorismo en su momento. Nos estamos refiriendo al Secretario General del Partido Comunista Peruano, Jorge Del Prado, discípulo del Amauta José Carlos Mariátegui; quien en una entrevista de la revista Quehacer declaro lo siguiente lo siguiente:

 

…Considero a Abimael Guzmán y a "Sendero Luminoso" como una verdadera y muy repudiable aberración histórica. No hace falta referirnos a los disparates anacrónicos y fundamentalistas de su pseudo ideología, ni a sus deformaciones monstruosas y fraudulentas del marxismo, tampoco a su accionar genocida igualmente monstruoso. Al PCP, el senderismo no sólo lo ha dañado con el asesinato físico de cerca de 20 alcaldes comunistas y líderes sindicales, sino, sobre todo, por haber usurpado flagrantemente el nombre "comunista" y hasta nuestro símbolo, la hoz y el martillo…

 

Alcaldes como Fermín Azparret, dirigentes juveniles como Jorge Munguía, maestros como Franklin Távara, todos ellos militantes comunistas, cayeron por las balas asesinas del senderismo.

Pero también, mujeres como Crista Rubila Fernández, dirigentes sindicales como Juan Andahua y Pedro Huilca, cayeron abatidos por el terrorismo de estado. Los comunistas lucharon y resistieron entre dos fuegos, y el mejor ejemplo de esta heroica lucha tiene como protagonista a Jorge Del Prado, quien siendo Senador de la Republica y Secretario General del Partido Comunista Peruano, sufrió dos atentados contra su vida. El primero tuvo lugar el 22 de marzo de 1984, en la histórica Plaza 2 de mayo, cuando en pleno Paro Nacional, la policía le disparo una bomba lacrimógena en el pecho con un lanza granadas, y el segundo atentado lo sufrió el 28 de enero de 1987, cuando fue atacado con explosivos por las hordas senderistas. De ambos eventosya se han escrito numerosas cartillas que compartiremos con los links, al final del articulo Fueron los comunistas, que, desde la fundación del Partido por el Amauta, lucharon contra todas las dictaduras y gobiernos oligárquicos que abusaron del poder para doblegar violentamente los reclamos de las grandes mayorías. Augusto B. Leguía, Sánchez Cerro, Benavides, Odría, Prado, Belaunde Bermúdez etc., fueron enfrentados por los comunistas como Gamaniel Blanco, Pompeyo Herrera, Simón Herrera Farfán, entre otros, que entregaron su vida en esa lucha desigual contra los esbirros del estado; mientras otros

como Jorge Del Prado e Isidoro Gamarrapor citar un par de ejemplos sufrieron persecuciones, cárceles y destierros.

 

LUCHAS HISTÓRICAS

 

El 12 de noviembre de 1930 la naciente CGTP fue declarada ilegal. En aquella oportunidad los obreros de Malpaso que acudían en apoyo a la huelga minera, fueron interceptados en la Oroya, y reprimidos brutalmente, dejando el saldo trágico de 34 muertos. A esta brutal represión se le conoce como la Masacre de Malpaso. En aquella acción de lucha destaco la participación de Augusto Mateu, Adrián C. Severo, Julio Portocarrero, Jorge Del Prado y Gamaniel Blanco.

 

En 1939 el PCP apoyo la candidatura de Manuel Prado Ugarteche (1939-1945) acatando una directiva de la Komintern que llamaba a la creación de frentes populares antifascistas durante la Segunda Guerra Mundial, en 1945 el PCP respaldó al Frente Democrático y a su candidato José Luis Bustamante y Rivero, quien ganó las elecciones y posteriormente seria derrocado por Manuel Odría pasando nuevamente el PCP a la ilegalidad.

 

En la década del 60 el PCP conformó el Frente de Liberación Nacional, delegando su participación al C. Genaro Carnero Checa, reconocido periodista y fundador de la OIP y la FELAP. En octubre de 1968 el PCP respalda al gobierno del General Juan Velasco Alvarado que realizo cambios estructurales en la sociedad peruana reforma agraria, reforma educativa, comunidad industrial etc.

 

Isidoro Gamarra y Pedro Huilca - Paro Nacional del 19 de Julio de 1977; medida de lucha que arrincono a la dictadura de Morales Bermúdez - El 28 de enero de 1987, cuando fue atacado con explosivos por un comando senderistas.


Después del Golpe del felón Morales Bermúdez el PCP mantiene un breve lapso de eclecticismo y luego por presión de las bases sindicales ante el desmontaje de las conquistas sociales de los trabajadores, impulsó con la CGTP, el Paro Nacional del 19 de Julio de 1977; medida de lucha que arrincono a la dictadura de Morales Bermúdez y lo obligó a convocar en 1978 a una Asamblea Constituyente y a dejar el poder en 1980. El costo social de aquella jornada de lucha fue muy alto; 5 mil dirigentes sindicales fueron despedidos dentro de los cuales el 90 %eran militantes comunistas.

 

En el Proceso Electoral Constituyente de 1978, el PCP, participo con lista propia, logrando 6 constituyentes: Jorge Del Prado, Isidoro Gamarra, Eduardo Castillo, Raúl Acosta Salas, Alejandro Olivera, y Luís Alberto Delgado.

 

En 1980 el PCP participó en la Alianza Unidad de Izquierda, logrando solo dos representantes: Jorge Del Prado para el Senado y Alejandro Olivera, Diputado.

 

En septiembre de 1980 se conforma Izquierda Unida como un frente político electoral


En septiembre de 1980 se conforma Izquierda Unida como un frente político electoral para participar en las elecciones provinciales y distritales, en este proceso IU se consolidó como la segunda fuerza electoral a nivel nacional con 23,3% de votos obtenidos, por detrás de Acción Popular (35,8%) y superando al APRA (22,5%). Alfonso Barrantes postuló para la alcaldía de Lima, obteniendo el segundo lugar (28%), mientras se ganaron importantes ciudades del interior del país como Arequipa, Puno e  Ilo, y los distritos populares de Lima.


En las elecciones municipales de 1983 se reeligieron a los alcaldes de IU de importantes ciudades como Ilo y Puno, se ganó además las capitales de Cuzco y Lima, afirmándose la candidatura de Alfonso Barrantes Lingán, y su liderazgo para postular a la presidencia en 1985.

 

El 22 de marzo de 1984, en la histórica Plaza 2 de mayo, en pleno Paro Nacional, la policía le disparo una bomba lacrimógena en el pecho con un lanza granadas al Dirigente del PCP,Jorge Del Prado

En 1985 el PCP como integrante de la Izquierda Unida, participa en las elecciones con la candidatura de Alfonso Barrantes. Nota aparte. Los días 6 y 7 de octubre del 84, se realiza el IV CDN-IU Ampliado. La noche anterior se había realizado un mitin en la Plaza San Martín donde se proclamaba a Barrantes como candidato a la presidencia En ese evento se apruebo el programa general y la plataforma de gobierno democrático, antiimperialista y la plancha presidencial encabezada por Barrantes e integrada por Jorge del Prado para la 1º vicepresidencia y el poeta Luis Nieto 2º vicepresidencia. Al día siguiente, ante la alevosa campaña macartista, iniciada a horas de su designación, Jorge Del Prado en una muestra de desprendimiento en aras de la unidad, renuncia a su candidatura.

 

El 14 de octubre Izquierda Unida recompone su fórmula presidencial con Enrique Bernales y Agustín Haya de la Torre. Jorge Del Prado, encabezaría la lista de Senadores, en representación del PCP. En las elecciones de abril del 85, Alan García del APRA obtiene el 48% de la votación, contra Alfonso Barrantes que logra el 25%. El APRA debería disputar la segunda vuelta con IU, pero Barrantes declina su participación a la segunda vuelta. El Apra consigue mayoría en ambas cámaras. Izquierda Unida es la segunda fuerza parlamentaria con 15 senadores y 48 diputados.

En el I Congreso de IU en enero del 89 el PCP se consolida como la primera fuerza de Izquierda, siendo elegido Jorge del Prado como primer presidente.

 

En las elecciones del 90 el PCP participa en IU con Henry Pease como candidato presidencial obteniendo

el 8.23 %, 6 Senadores y 16 Diputados, previo al proceso Barrantes se había separado de IU, participando como candidato de la Izquierda Socialista obteniendo el 4.80 %, 3 Senadores y 4 Diputados.

 

El 91 enmedio de un comvulsionado Congreso Nacional del PCP, es elegido Renan Raffo como Sec. General del PCP iniciándose la época más oscura y decadente del PCP, omparable solo con la gestión de Eudocio Ravines. En aquella oportunidad se intentó un cambio ideológico pasando de un PCP marxista-leninista a un PSP socialdemócrata. Se remataron los bienes del partido con innegables vicios de corrupción, reduciendo al partido a su mínima expresión, con paralelismos, expulsiones y desconocimiento de organismos locales y regionales.

En el Congreso Nacional del 2008 es elegido Roberto de la Cruz, quien encarno el continuismo en la dirección del PCP, nada bueno o trascendente puede exponer de una gestión parecida a la de su antecesor.

 

Tras 26 años de oscurantismo, más de un cuarto de siglo en el XV Congreso Nacional del 2017, es elegida a la Secretaría General del PCP, Flor de María Gonzáles Uriola, más conocida como la "Flor Roja" del PCP y con ella renació la esperanza. A pesar de su trágica e infausta muerte; en el breve lapso que asumió la dirección, tuvo una trascendencia notable, convocando a todos aquellos que por diversas razones estaban fuera del partido, invitándolos a retomar su militancia, recuperando al partido de su debacle e insertándolo nuevamente en la escena política nacional e internacional. Si en estos momentos el PCP ha regenerado su capacidad orgánica de lucha y participa en espacios político sociales que abandonaron las direcciones anteriores desde 1991; es gracias a la línea de masas que impulso Flor de María y que viene siendo continuada por Luís Villanueva el dirigente sindical, obrero del andamio, quien pertenece a la organización sindical más representativa y combativa la Federación de Construcción Civil; hoy a cargo de la Secretaria General del PCP.

 

Mañana viernes 17 de setiembre, se inicia el XVL Congreso Nacional del PCP, evento de gran importancia no solo para los comunistas, sino para todos aquellos que aspiran a una real justicia social y mantienen la esperanza de cambio ofrecida electoralmente por el Presidente Pedro Castillo. Tengo la plena seguridad que este Congreso arribara a importantes acuerdos para el desarrollo político, orgánico e ideológico del PCP, asumiendo el legado de su fundador el Amauta José Carlos Mariátegui, y nuestros dirigentes históricos, Jorge Del Prado, Isidoro Gamarra, Pedro Huilca y Flor de María Gonzáles, con ellos y con su ejemplo, lucharemos y venceremos.

 


Por Sergio Nolasco.


lunes, 20 de septiembre de 2021

EL DELITO DE TERRORISMO, LA CONSTITUCIÓN Y EL PODER MEDIÁTICO

Hay injuria cuando se "ofende o ultraja a una persona con palabras"



Quieren que nada cambie, que el Presidente de la República haga lo que habría hecho la candidata de la dinastía de la corrupción si hubiese ganado en la segunda vuelta, y que nombre a los ministros que ella habría nombrado. Y, mientras el Presidente no se doblegue, seguirán atacándolo y atacando a sus ministros y a otros funcionarios que él nombre.

 

Mi opinión es que se debe precisar si esa campaña y esas acusaciones son compatibles con el ordenamiento jurídico.

 


La Constitución de 1993 está plagada de artículos que hacen de nuestro país lo que es jurídicamente, incluso con sus inequidades, arbitrariedades y discriminación en diversos aspectos. Pero es la Constitución a la que nuestra sociedad y nuestro Estado deben sujetarse mientras se halle en vigencia.

 

En su guerra de agresión, los enemigos del Presidente de la República y del Partido Perú Libre prescinden de ajustarse a ciertos artículos de la Constitución a la que, contradictoriamente, se aferran con desesperación para que no cambie.

 

Es el caso de su acusación de terroristas contra ciertos ministros y congresistas.

 

El delito de terrorismo fue tipificado por el Decreto Ley 25474, del 5 de mayo de 1992. Como por la Constitución de 1993, "ninguna ley tiene fuerza ni efecto retroactivo (art. 103º), este delito no existía anteriormente. Más aún, la Constitución dispone que "Nadie será procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo de cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera expresa e inequívoca, como infracción punible, ni sancionado con pena no prevista en la ley." (art. 2º.24.d). Ambas normas constitucionales son de aplicación absoluta.

 

Por lo tanto, acusar de terrorista o informar que una persona cometió hechos no tipificados como terrorismo antes de la fecha de vigencia de ese Decreto Ley es incurrir en una imputación falsa que ingresa en la tipificación de los delitos de calumnia, injuria y difamación. Algo similar sucede si se acusa a una persona de apología del terrorismo por haber aludido a algún personaje que antes de ese Decreto Ley fue actor de ciertos hechos que obviamente no pueden ser calificados como terrorismo, puesto que en ese tiempo este no existía legalmente como delito. Hay injuria cuando se "ofende o ultraja a una persona con palabras" (Código Penal, art. 130º); hay calumnia si "se atribuye falsamente a otro un delito" (Código Penal, art. 131º); y hay difamación cuando "ante varias personas, reunidas o separadas, perode manera que pueda difundirse la noticia, (se) atribuye a una persona, un hecho, una cualidad o una conducta que pueda perjudicar su honor o reputación"; este delito se agrava si se le "comete por medio del libro, la prensa u otro medio de comunicación social" (Código Penal, art. 132º).

 

En los ataques e imputaciones de terrorismo a personajes del gobierno y a parlamentarios existe, sin ninguna duda, la intensión de desacreditarlos ante la opinión pública y hacerles daño (animus injuriandi y animus difamandi), y con mayor razón si, según la Constitución, esos funcionarios solo responden por sus actos como tales (art. 128º y 93º).

 

Se sigue que la prensa, sus periodistas y otros no tienen el derecho de aludir a la vida privada o los hechos de las personas no calificados por el Poder Judicial como delitos. "Nadie debe ser víctima de violencia moral" (Constitución, art. 2º.24.h). Toda persona tiene derecho "a la paz, a la tranquilidad" (Constitución, art. 2º22.)

 

Además, por la presunción de inocencia: "Toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad." (Constitución, art. 2º,24.e). Esta presunción es relativa cuando existen indicios probatorios de la comisión de un delito que la fiscalía investiga, y es absoluta si la persona nunca fue acusada y, más aun, si no fue condenada por algún delito. La presunción de inocencia no deja de existir si el condenado por un delito sigue discutiéndolo procesalmente. De manera que imputarle a alguna persona un delito no sancionado en definitiva instancia viola este derecho e ingresa en la tipificación de la calumnia.

 

Pero hay algo más en este tema. Es la situación de las personas que fueron condenadas por algún delito y cumplieron las penas que el Poder Judicial les impuso. Reintegradas a la vida social general, tienen los mismos derechos y obligaciones de todos y no pueden ser discriminadas. Se les aplica, como a todos, la norma que dice: "Toda persona tiene derecho: A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole." (Constitución, art. 2º.2). Y esto quiere decir que pueden acceder a los servicios y bienes a los que todos tienen derecho, a los empleos privados y públicos y a integrar los órganos de decisión del Estado, situación que concuerda con la razón de ser del régimen penitenciario: la "reeducación, rehabilitación y reincorporación del penado a la sociedad" (Constitución, art. 139º.22). Por lo tanto, quien ya cumplió su condena puede reincorporarse a la sociedad con la plenitud de derechos y obligaciones de todos; y no hay ninguna norma constitucional que los excluya y discrimine, y la ley no podría contrariar estos principios.

 

Uno de mis lectores me reprochó hace algún tiempo que en mis comentos citara a veces con profusión las leyes aplicables a cada caso tratado. Le respondí que tenía que hacerlo por mi animus doctum et dicendi (espíritu de enseñar y exponer), y porque la democracia y el Estado de Derecho se basan en el acatamiento de las leyes, puesto que, de lo contrario, se caería en la arbitrariedad, el delito y el caos.

 

Es curioso constatar, en cambio, que los autores y cómplices de ciertos delitos, y en particular los de corrupción, estudian a fondo las leyes que van a infringir, buscándoles fisuras, vacíos o anfibologías por los que sus abogados puedan irrumpir luego, como si fueran anchas carreteras, a enfrentarse con los fiscales y jueces si estos no forman parte de sus círculos. El poder mediático parece disponer para ellos de un código distinto del que tiene para los políticos andinos que han llegado al poder. Me viene a la mente el dicho anglosajón Honour among thieves (Honor entre ladrones) que es también el título de una novela de Jeffrey Archer.

 

Por Jorge Rendón Vásquez

 

DEL NEOLIBERALISMO DE FRANCKE A LA GRAN FRUSTACIÓN

 

PARTE I: Pedro Francke es el ministro de Economía y Finanzas del Perú y, en tal condición, presentó el presupuesto del sector público para el año fiscal 2022.



En realidad, esperábamos otra cosa, no por Pedro Francke, sino por el gobierno al que pálidamente o, mejor, contradictoriamente representa.

 

Porque el presupuesto de Francke no guarda correspondencia ni biunívoca ni imperfecta con los principios del Gobierno Popular, dando por cierto el discurso del 28 de julio pasado.

 

Más bien, guarda simpática relación con la oposición que durante la presentación del ministro guardó los colmillos que afila para cuando se presente Maraví.

 

Porque Francke ha presentado un presupuesto neoliberal. Continuista hasta en los números, hasta en las cantidades. Un congresista de Podemos, desde un punto de vista técnico y no principista, lo ha dicho mejor que cualquier otro: el presupuesto de Francke es el mismo que hemos tenido más de 40 años y solo presenta un incremento nominal, pero ningún cambio. Es más de lo mismo.

 

En el presupuesto Francke. las operaciones de crédito, el endeudamiento,  es la segunda fuente principal de recursos.


Es más, ese incremento nominal previsto para el año 2022, como todos los neoliberales, Francke lo mide con respecto al presupuesto de apertura (PIA) del año 2021 y no con respecto al presupuesto ejecutado del 2021. Un sano criterio de practicidad, sino de objetividad, debiera hacer una comparación del nuevo presupuesto previsto con el presupuesto ejecutado o con el modificado que está en ejecución en el año corriente (PIM), que son los que –práctica social de por medio – nos miden más realistamente la necesidad de servicios públicos y la capacidad de gasto para su atención por parte del Estado.

 

Claro que este no es un presupuesto de Gobierno Popular, es el presupuesto que dejó elaborado Sagasti o sea su ministro Waldo Mendoza y que Francke ha hecho suyo, sin una sola palabra de crítica. Por supuesto que no tuvo rubor cuando, justificando su evidente giro personal, dijo que una cosa es como opinador y otra cuando se está sentado en el escritorio (de ministro).

 


Se mantiene una política de endeudamiento mediante operaciones oficiales de crédito (38 mil millones). Simultáneamente los pagos por servicio de deuda crecen (22 mil millones). Nos zambullimos en el círculo
de endeudarnos para pagar deuda.


Francke no solamente no ha criticado al neoliberalismo, sino que ha hecho apología de él. El Marco Macroeconómico Multianual aprobado a pedido del ministro de Economía y Finanzas es apología pura y dura, al neoliberalismo. Y el presupuesto de Francke es la consecuencia lógica de esa apología repetitiva, absurda desde el punto de vista de las necesidades de la población hacia la cual tiene que ir el gasto presupuestal.

 

Ni un solo indicador de desarrollo humano, ni una sola mención a la productividad o al desempleo, al desarrollo o atraso tecnológico, nada sobre la discriminación que sufren millones de peruanos sin derecho a los servicios básicos. El presupuesto primario neoliberal de Francke no mira al Perú, no mira las necesidades de los pueblos, se fundamenta en estadísticas de la economía externa y en su comparación con indicadores macroeconómicos que no tienen correlato en la economía familiar, que finalmente es el fin verdadero de toda economía.

 

La curiosa situación política del Perú tiene un elemento más. El Gobierno Popular tiene un presupuesto neoliberal. La aliada de Pedro Castillo le ha prestado, para el MEF, un ministro que no es ministro del gobierno popular sino de la oposición.

 

Esto debe estar desde ahora muy claro: porque a la hora que el pueblo pida cuentas, se las tendrá que pedir a quienes están cobrando tan caro su  apoyo.

 

El, ayer nomás, sabiondo crítico del monopolio cervecero, hoy -ya desde el escritorio- se olvidó de su posición crítica (no de clase, que es otra cosa) y calló en todos los idiomas sobre esos monopolios que no pagan los impuestos con los que hay que alimentar precisamente el presupuesto.

 

Y por el contrario, dijo que esta vez Salud se incrementa poco, porque el año pasado ya se incrementó mucho.

 

La apología al neoliberalismo de la que Francke está nutrido (y que profesionalmente lo desnutre) le impide elaborar una propuesta presupuestal al servicio del pueblo.

 

Hay aquí una incapacidad ya no profesional, sino de clase.

 

No podemos aceptar un presupuesto donde la metodología de su formulación son ajenas a las necesidades del pueblo, que no nacen de una evaluación objetiva de la ejecución del presupuesto del año anterior. Resultado de ello es que el presupuesto primario neoliberal de Francke, prolonga el centralismo distribuyendo el 71% al gobierno central, dividiendo el resto entre los gobiernos locales y los gobiernos regionales.

 

Cuando se vayan agudizando los problemas económicos y estallen las protestas regionales, posiblemente Francke ya no esté la frente del timón económico, porque su precario récord laboral lo pinta como alguien que evita la «fatiga». Pero, cuando el pueblo juzgue, la prensa mediática sin duda, lo protegerán; y direccionarán toda la responsabilidad a Pedro Castillo; al Pedro, «Inocencio»; al que sufre el acoso de la derecha y de los que en verdad son aliados de ésta, los que disfrazados de «progresistas» se han infiltrado en el Gobierno Popular y ahora cobran su «apoyo» al precio de contaminarlo al punto de poner en riesgo su carácter popular.

 

Escrito por el Periodista: Jaime Luis Chihuala