OJO PESTAÑA Y CEJA MIS ESTIMADOS AMIGOS: Que no te cuente, cuentos chinos, entérese tu mismo, leyendo esta noticia y difundiendo para los que no saben, como es el asunto. Tras el último golpe del terrorismo
islámico sufrido en Niza, reflexionamos con el experto geopolítico Fernando
Moragón sobre las raíces históricas del problema.
El atentado en Niza se suma a una
larga serie de ataques que ya no pueden de ninguna manera considerarse como
incidentes esporádicos o aislados, sino como episodios -tristemente
previsibles- de una situación geopolítica conflictiva y degenerada, que parece
aún lejos de su solución.
En RT hemos querido rastrear el origen
histórico de esta situación, y para ello hemos consultado con el experto en
geopolítica y Presidente del Observatorio Hispano Ruso de Eurasia, Fernando
Moragón.
La raíz
"El reciente atentado de Niza no
se gesta hace poco, viene de muy lejos en el tiempo - explica Moragón-. Los
actuales yihadistas son los 'hijos ideológicos' de los viejos muyahaidines
afganos, aquellos 'luchadores por la libertad', como los calificaba el
expresidente norteamericano Ronald Reagan, que fueron apoyados con armamento y
financiación por los EE.UU. en su lucha contra la Unión Soviética".
A la sombra del horror de hoy,
resulta llamativo y escandaloso recordar unas declaraciones que el propio
Fernando Moragón nos recuerda. Son del ex-consejero de seguridad del
ex-presidente norteamericano Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski. Un periodista
del semanario 'Le Nouvelle Observateur' le preguntaba, en enero de 1998:
"¿Tampoco se arrepiente usted de haber favorecido el integrismo islamista,
de haber aportado armas y consejo a futuros terroristas?", a lo que este
respondía: "¿Qué es lo más importante para la historia mundial? ¿Los
talibanes o la caída del imperio soviético? ¿Algunos locos islamistas o la
liberación de Europa central y el fin de la guerra fría?".
"Rusia es el único país que se
está enfrentando claramente y sin dobles agendas al yihadismo en el
mundo".
Fernando Moragón
"Desgraciadamente, esta forma de
pensar ha seguido siendo una constante en la política exterior estadounidense
hasta hoy en día-señala Moragón-. Esta misma lógica es, en el fondo, la que
están aplicando actualmente los EE.UU. contra Rusia. Desaparecida la Unión
Soviética, eliminado el conflicto ideológico entre la capitalista EE.UU. y la
comunista URSS, la guerra fría terminó para Rusia; pero no para los
EE.UU".
Las causas
Moragón explica a continuación la
ambigüedad histórica de los Estados Unidos en relación al terrorismo:
"Hasta los atentados del 11-S los EE.UU. apoyaron a los talibanes en
Afganistán; y en su "guerra mundial contra el terrorismo" han
atacado, ocupado y destruido países árabes como Irak, Libia y Siria, que, si
bien eran dictaduras (como sucedía en todos los países árabes, no hay que
olvidarlo), también eran regímenes laicos en cuyos territorios no había grupos
yihadistas (ni, en el caso de Irak, "armas de destrucción masiva").
Quizá el de Irak es el ejemplo más
claro de esta relación causa-efecto que ya se puede leer con claridad en la
Historia: "En el Irak de Sadam Husein no había ni un solo yihadista. La
invasión, ocupación, destrucción de las estructuras estatales iraquíes, la
sectarización de la sociedad iraquí y un largo etc. llevadas a cabo por los
estadounidenses abrieron de par en par el país a Al-Queda, que bajo distintos
nombres, se fue transformando hasta convertirse en el Estado Islámico. La
Al-Qaeda fundada por bin-Laden o el Estado Islámico son los que están detrás de
los atentados sufridos en Europa en los últimos años, y también del ocurrido
este jueves 14 de julio en Niza. Todo gracias al constante apoyo a los grupos
yihadistas que los Estados Unidos les dan hasta que se hacen incontrolables y
se vuelven contra ellos".
Sin embargo, para Moragón, hay más
responsables: "Europa, incluida Francia, es corresponsable de este
desastre participando en las campañas militares lideradas por los EE.UU. y
financiando y armando a estos grupos como lo han hecho en Siria". Y añade,
con amargura: "Ahora toca la hora de los lamentos, las condolencias, del
'todos somos Niza', de las banderitas francesas en las redes sociales y, lo que
es extremadamente preocupante, de aprovechar el miedo de las sociedades
europeas para restringir derechos y libertades en favor de una mayor y falsa
seguridad".
Intereses de largo alcance
"Al atacar Afganistán, Irak,
Libia o Siria, y promover el yihadismo, los EE.UU. están también atacando los
intereses de Rusia; así como lo hacen promoviendo golpes de estado blandos,
como el de Ucrania; poniéndole sanciones económicas, y obligando a los europeos
a que se las pongan", señala Fernando Moragón.
Este experto en geopolítica insiste
en aclarar que para los Estados Unidos, el verdadero enemigo sigue siendo
"Rusia, a la que el Secretario de Defensa norteamericano, Ashton Carter,
ha puesto en el número uno de los peligros que acechan al mundo, por encima del
mismísimo Estado Islámico, que ocupa una discreta quinta posición, después de
China, Irán, y Corea del Norte". A su modo de entender, sin embargo,
"Rusia es el único país que se está enfrentando claramente y sin dobles
agendas al yihadismo en el mundo".
Las consecuencias
Fernando Moragón encuentra muy
preocupantes algunos de los escenarios que se pueden plantear, y que parecen
más probables a la luz de las recientes experiencias vividas en occidente tras
cada atentado: "¿prolongará el estado de emergencia en Francia el
presidente Hollande con lo que eso supone de recorte en las libertades y los
derechos de sus ciudadanos? ¿Estigmatizaran más los gobiernos europeos a
inmigrantes, refugiados, o ciudadanos "no blancos", como causa de los
atentados, además de hacerlo del desempleo o de la violencia de género? La
ultraderecha europea debe estar exultante de alegría".
Putin a Francia: Rusia "sabe qué
es el terror y las amenazas que crea"
En cuanto al futuro de la amenaza
terrorista, si seguimos respondiendo como hasta ahora, sus vaticinios son
oscuros: "Después del atentado de Niza vendrán otros y no conseguiremos
eliminar el problema de los ataques yihadistas con medidas policiales o con más
seguridad y menos derechos".
¿Como se puede conseguir entonces?
Fernando Moragón es claro al respecto: "Para ello hay que ir a la raíz del
problema y esa raíz se llama Estados Unidos y su política de apoyar a los
movimientos yihadistas y a sus aliados, como Arabia Saudí". Y concluye:
"En última instancia, los norteamericanos son los responsables finales, de
manera indirecta, del atentado de Niza".
"Después del atentado de Niza
vendrán otros y no conseguiremos eliminar el problema de los ataques yihadistas
con medidas policiales o con más seguridad y menos derechos".
Fernando Moragón
En su opinión, la actitud de los
Estados Unidos al respecto del problema del yihadismo actual, podría expresarse
en términos similares a los que utilizó Zbigniew Brzezinski, citado al
principio de éste artículo: "¿Qué es lo más importante para la historia
mundial? ¿Los talibanes, el Estado Islámico, unos cuantos países árabes o la
caída de Rusia? ¿Algunos locos islamistas o el mantenimiento de la hegemonía
mundial norteamericana?"
OJO PESTAÑA Y CEJA MIS ESTIMADOS AMIGOS: Que no te cuente, cuentos chinos, entérate tu mismo, leyendo esta noticia y difundiendo para los que no saben, como es el asunto, puedan saber y discernir sobre el tema. El Consejo de Seguridad Nacional de
EE.UU. está culminando una revisión de la política sobre Corea del Norte. Al
parecer, para este asunto Donald Trump ha dado a sus asesores "mucho más
tiempo y un mayor grado de flexibilidad" que para la cuestión siria,
escribe el analista Daniel R. DePetris en un artículo en la revista 'The
National Interest'.
En marzo 'The Wall Street Journal'
informó que el asesor adjunto de Seguridad Nacional, K.T. McFarland, indicó a
sus ayudantes que incluyeran "ideas fuera de la corriente principal".
Las opciones menos convencionales pueden llegar hasta la idea de asesinar al
líder norcoreano, Kim Jong-un, opina DePetris.
Llevamos 20 años de diplomacia y las
sanciones no han logrado detener el programa norcoreano
"Llevamos 20 años de diplomacia
y sanciones que no han logrado detener el programa de Corea del Norte",
afirmó a NBC News un alto funcionario de Inteligencia implicado en la revisión.
Por lo tanto, este es el mensaje principal de la Administración Trump hoy:
Corea del Norte es un problema que Washington ha tenido ante sí durante mucho
tiempo, por lo que es hora de "buscar nuevas alternativas".
Precedentes
Hace unas décadas "asesinar a un
líder extranjero era un componente integral de las herramientas de seguridad
nacional de EE.UU.", recuerda DePetris. Durante la Guerra Fría, los
líderes que no apoyaban suficientemente las políticas estadounidenses eran sus
objetivos, entre ellos el cubano Fidel Castro, el congoleño Patrice Lumumba, el
dominicano Rafael Trujillo y el guatemalteco Jacobo Árbenz. Todos estos líderes
en su momento estuvieron en las listas de la CIA.
Corea del Norte advierte a EE.UU. de
las "devastadoras consecuencias de sus indignantes actos"
El el exlíder libio Muammar Gaddafi también
fue blanco frecuente de los estadounidenses. Por ejemplo, en 1986 el entonces
presidente Ronald Reagan autorizó un ataque aéreo contra el complejo de Gaddafi
con la esperanza de que este estuviera en el edificio.
No obstante, desde la presidencia de
Gerald Ford la política de EE.UU. pretendió "mantenerse lejos de todo lo
que sugeriría que el país estuviera implicado de alguna manera en un intento de
asesinato político". Pero el analista asegura que si es necesario "las
políticas pueden ser cambiadas, las directivas presidenciales y las órdenes
ejecutivas pueden ser modificadas o reescritas". Además, no existe una
prohibición estatutaria que prohíba al presidente ordenar un ataque a un líder
extranjero.
"Un alto precio a pagar"
La pregunta principal es si el
supuesto complot contra el líder realmente ayudaría a Washington a resolver el
problema norcoreano. Si la Casa Blanca cree que esto hará que cambie el sistema
político actual en Corea del Norte, podría estar equivocada. El experto
recuerda un caso parecido en que "unos días antes de la gran operación
militar en Irak, Washington lanzó misiles contra Saddam Hussein creyendo que
así se podía evitar la continuación de la guerra". No es posible comprobar
si esta hipótesis se habría cumplido, porque Saddam sobrevivió a esos ataques,
explica DePetris.
La situación en Corea del Norte es
totalmente diferente a la de Irak en 2003
"La situación en Corea del Norte
es totalmente diferente a la de Irak en 2003", afirma el analista.
Primero, Kim Jong-un goza de "un poder muy sólido" en su país.
Segundo, "a diferencia de Irak, cuyo Ejército fue desmoralizado y
degradado por la Guerra del golfo Pérsico en 1991, Corea del Norte es un Estado
con misiles balísticos que tienen la capacidad de atacar Seúl y las bases
estadounidenses de la región".
Por lo tanto, los estadounidenses
tendrían que pagar "un precio muy alto" si se deciden a emprender
este paso tan arriesgado. "El asesinato de un jefe de Estado es la
definición de un acto de guerra", agrega DePetris.
Esta opción puede acabar siendo una
de tantas que el Consejo de Seguridad Nacional presente para que sea
considerada por el presidente Trump. "Esperamos que toda esta charla no
sea más un juego político para incitar a los chinos a cooperar con EE.UU., y
nada más", concluye el experto.
OJO PESTAÑA Y CEJA MIS ESTIMADOS
SEGUIDORES: Que no le cuente, cuentos chinos, entérese usted mismo. La violencia verbal y física que en los pocos días al frente del
gobierno estadunidense ha hecho Donald Trump en contra de México (considerando
a migrantes e indocumentados que trabajan y viven en aquel país y que son
arrestados para deportarlos o procesarlos penalmente) no es nueva por parte de
las autoridades gubernamentales de ese país.
En el gobierno de Barack Obama, las
tropas de Estados Unidos –también bajo el argumento del narcotráfico y la
violencia, igual como ahora lo hace rabiosamente Trump– generaron un clima
intervencionista mediante declaraciones constantes de funcionarios y militares,
sin descontar que Organización de las Naciones (ONU) Unidas también se sumó a
la crítica contra México y, mediante un pronunciamiento en aquel momento,
preparó el camino para que “fuerzas de tarea” estadunidenses ingresaran a
territorio nacional, al asegurar que las bandas del narcotráfico que operan en
el país son una “superpotencia”.
Recordamos ahora que hace 6 años, en
2011, hicieron declaraciones jefes policiales y funcionarios del Departamento
de Estado, incluida Hillary Clinton; después se sumaron militares y representantes
de agencias de inteligencia estadunidenses, para quienes la debilidad del
entonces presidente Felipe Calderón se tradujo en fuertes presiones políticas
que le impidieron gobernar con independencia y mantener control del país.
Ese riesgo de intervención a México
por parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se repite ahora con mayor
intensidad, ante un presidente mexicano agobiado y desconcertado y un gabinete
sumamente débil que no sabe qué hacer ante los embates diarios de Trump.
La advertencia del presidente de
Estados Unidos en la llamada telefónica de hace unas semanas al presidente
Enrique Peña Nieto, de que enviaría tropas a México para ir en contra los “bad
hombres”, abre con mayor intensidad una posible intervención militar directa en
contra de México o disfrazada de “fuerzas de tarea militar” para “cooperar” con
las Fuerzas Armadas mexicanas.
Este clímax sobre una posible
intervención militar también fue revelado en su momento por WikiLeaks, que dio
a conocer las críticas del gobierno de Estados Unidos en contra del Ejército
Mexicano, de los cuerpos policiales y contra el mismo presidente de la
República, a quienes la diplomacia estadunidense considera incapaces de hacerle
frente al crimen organizado, el cual mantiene en jaque al país y ha desatado la
peor violencia de que se tenga memoria, con cerca de 200 mil muertos en 10
años, cifra muy superior a todas las víctimas de las guerras ocurridas en Irak
y Libia, países a los que invadió Estados Unidos.
Ante ese preocupante panorama
intervencionista, se confirma que el próximo jueves 23 de febrero arribarán a
México los secretarios de Estado y de Seguridad Interna de Estados Unidos, Rex
Tillerson, y Jhon F Kelly, respectivamente, y la Secretaría de Relaciones
Exteriores informó que vienen a dialogar con funcionarios de alto nivel sobre
temas bilaterales para continuar los acercamientos y el diálogo “en favor de
una relación respetuosa, cercana y constructiva entre ambos países”.
Por supuesto que hasta hoy no ha
habido una sola acción de respeto por parte de Trump y su equipo, así que la
próxima llegada de ambos funcionarios estadunidenses ha puesto en alerta a todo
el gabinete de Peña, pues sin duda el tema principal que abordarán será la
seguridad interna de Estados Unidos y el trabajo que pedirán a México hacer en
contra del crimen organizado y el tráfico de drogas, a fin de evitar que éstas
crucen la frontera hacia el vecino país.
Como tema principal en la agenda de
los funcionarios estadunidenses, será que México permita a militares y miembros
de las agencias policiales e inteligencia de Estados Unidos que “colaboren”
directamente con las Fuerzas Armadas mexicanas para combatir al narcotráfico,
igual como sucedió en Colombia, en donde los militares estadunidenses tomaron
el control del país. Esto representa una abierta intervención y violación a la
soberanía nacional.
La duda es qué posición asumirá el
gobierno mexicano ante esta presión de Estados Unidos, y sí el gobierno de Peña
se atreverá a autorizar públicamente esa intervención disfrazada de
“colaboración” en el combate contra el narcotráfico.
Un problema más es la comunicación
que salga de los acuerdos alcanzados por los dos países, pues en los últimos
días hemos visto como Estados Unidos da versiones distintas a las que informa
el gobierno mexicano, lo cual se ha traducido en una aguda crisis en México,
que revela la sumisión del gobierno ante su homólogo estadunidense.
Escrito por Miguel Badillo Periodista y director de la revista Contra Línea. Periodismo de Investigación. Es
egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Investiga:
corrupción gubernamental y empresarial, delitos de cuello blanco, lavado de
dinero, seguridad nacional y pública, temas energéticos. (Twitter)
OJO PESTAÑA Y CEJA MIS ESTIMADOS
SEGUIDORES: Que no le cuenten cuentos chinos, entérese usted mismo. El efecto Trump y el gasolinazo agudizan la crisis económica de México.
El gobierno tiene dos rutas: profundizar el neoliberalismo al tiempo que
reprime las protestas o cambiar el modelo para incentivar el mercado interno.
La balanza se inclina a la primera opción.
En medio del estancamiento, dos
factores vuelven casi inviable la economía mexicana para lo que resta del
gobierno de Enrique Peña Nieto: el llamado gasolinazo –impulsado por la
administración federal– y las políticas en contra de México que promueve Donald
Trump, presidente de Estados Unidos.
Ambos factores se insertan en un
contexto nacional de deterioro de las condiciones económicas, explica a
Contralínea la doctora en economía María de la Luz Arriaga Lemus. También,
condicionan los próximos 2 años a una crisis que resentirán los bolsillos de
las mayorías.
“Realmente no hay crecimiento
económico: estamos en alrededor de un 2 por ciento, cuando la población crece
más; tenemos un gran desempleo; una pérdida del poder adquisitivo no sólo en
términos del salario directo, sino del salario social, con restricciones en los
gastos en salud, educación, etcétera; además de una creciente concentración de
la riqueza y una gran desigualdad.”
La tendencia regresiva en México es
preocupante, pues se conduce hacia niveles de desigualdad e inequidad similares
a los de 1935, “cuando alrededor del 75 por ciento del ingreso nacional le correspondía
a los ingresos por capital, mientras que el restante 25 por ciento era
repartido entre la población trabajadora”, indica el Informe anual del
Observatorio de Salarios 2016. Los salarios y la desigualdad en México, de la
Universidad Iberoamericana campus Puebla.
Según el análisis, de 1976 a la fecha
el salario mínimo ha perdido el 80 por ciento de su poder de compra impactando
a toda la estructura de trabajadores. Además, de 2005 a 2016, la población
asalariada mostró una tendencia a adquirir menos canastas alimentarias.
La doctora Arriaga Lemus explica que
la actual crisis se debe a que quienes han gobernado el país promueven
políticas para que la economía sea más vulnerable y dependiente de la de
Estados Unidos.
Para la investigadora de la Facultad
de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e integrante
del Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social, “la apertura
de la economía ha sido intencional: darle facilidades al capital trasnacional
para que entre irrestrictamente en cualquier rama de la industria, en cualquier
servicio e incluso en la educación y la salud. Eso es intencional”.
Así es como se explica la tendencia a
profundizar el modelo neoliberal con políticas públicas dañinas para la mayoría
de los mexicanos, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN) y las llamadas reformas estructurales, en particular la energética.
Juan José Dávalos, académico de la
Facultad de Economía, explica a Contralínea que la subordinación de México a
Estados Unidos es resultado de un proceso que se inició a fines del siglo XX:
“una integración subordinada que terminó convirtiéndose en una dependencia
increíble: hemos perdido la capacidad de ser autosuficientes en elementos muy
importantes para cualquier país, como en los alimentos (el campo está
devastado; los únicos que han ganado son pequeños núcleos de agroexportadores,
en los cuales están metidas las corporaciones extranjeras), la energía, el
mercado laboral (bajos salarios y una expulsión enorme de fuerza de trabajo al
extranjero) y el sector financiero”.
De este último punto, advierte que
los destinos del uso de los flujos de capital están determinados casi en 90 por
ciento por bancos extranjeros, que cobran altas utilidades porque aseguran que
tienen un gran riesgo, a pesar de que están subsidiados. “La banca se
extranjerizó, se remató y, con todo y eso, se sigue pagando el famoso rescate”.
El gasolinazo
A este deterioro de las condiciones
económicas se suman los efectos negativos del alza al precio de los
combustibles –producto de la anticipada liberalización– y de las políticas de
Trump.
“El gasolinazo es la gota que derrama
el vaso. Es el ejemplo claro de cómo deprimieron la producción de gasolinas:
las refinerías están funcionando al 40 por ciento de su capacidad en un momento
en el cual estamos importando [la mayoría del consumo]. Eso es carísimo”,
señala en entrevista la doctora Arriaga Lemus.
En su ensayo El gasolinazo: atraco al
pueblo en plena luz del día, el doctor en economía Alejandro Álvarez Béjar
señala que el adelanto de la liberalización del precio de los energéticos es el
primer paso para la apertura al capital privado, nacional y extranjero, del
mercado interno de petrolíferos. El negocio ronda los 70 mil millones de
dólares anuales.
Para el investigador y académico de
la UNAM, con este nuevo esquema de alza de precios, el gobierno recaudará –a
través de los impuestos especial a la producción y los servicios y al valor
agregado–casi 300 mil millones de pesos, además de beneficiar a grandes grupos
monopólicos privados, nacionales y extranjeros.
El alza de los precios de los
combustibles afecta directamente el mercado interno, al alterar los precios de
productos –en especial los de primera necesidad: canasta básica y medicamentos–
y servicios. La afectación es para los consumidores finales, que además tienen
un salario pulverizado.
A la par de la liberalización del
mercado de combustibles, el académico Juan José Dávalos observa que hay una
problemática vinculada a los créditos que propició la reforma energética. “El
mayor error estuvo en que auguraron que ese modelo de reforma energética,
además de darles ingresos a los privados, daría recursos al gobierno y,
optimistamente, se pusieron a contratar deuda e inflaron las expectativas. Y la
realidad es que ese modelo fracasó”.
Trump quebrará el neoliberalismo
mexicano
Vigente desde 1982, el modelo
neoliberal aplicado en el país –que sólo ha beneficiado entre el 3 y el 5 por
ciento de la población– tiene efectos desastrosos, como el hecho de que el
trabajo informal se acerca a un 60 por ciento del total de la población
económicamente activa, observa el doctor en estudios sociales José Valenzuela
Feijóo, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En su ensayo Unidad nacional: ¿para
qué y entre quiénes?, advierte que “las perspectivas [económicas] para los
próximos 2 años [los últimos del gobierno de Peña Nieto] son aún peores”.
Ello, porque a partir de la política
proteccionista y de reestructuración del TLCAN, el triunfo de Trump en Estados
Unidos podría provocar un serio quebranto en el funcionamiento del
neoliberalismo mexicano. Para el académico de la UAM, la política económica del
presidente estadunidense dañará seriamente ese modelo económico que tanto ha
beneficiado a la cúpula neoliberal mexicana.
En lo que resta de este gobierno, “no
vamos a crecer, no va a haber más riqueza, no va a haber mejores pensiones ni
mayor intervención del Estado, a menos que los mexicanos peleemos y tomemos en
nuestras manos la defensa de nuestra economía, en una integración respetable
para México y un replanteamiento del desarrollo en América del Norte”, dice en
entrevista, el economista Juan José Dávalos.
“Lo que viene es una situación de
abuso: es la precariedad de dos terceras partes de la población mexicana”. Para
los próximos meses se espera un empeoramiento de la economía, advierte. “Eso ya
lo estamos viendo con el ahorcamiento presupuestal del gasto del Estado para el
presupuesto 2017, que tiene que ver en gran medida con el pago de deudas al
extranjero”.
La doctora María de la Luz Arriaga
considera que “lo que nos espera en los próximos 2 años va a ser un periodo muy
difícil: va a prevalecer la incertidumbre de hasta dónde Trump quiere
renegociar el Tratado de Libre Comercio, que ya era adverso para México y que
ahora va a ser peor”.
Y es que, explica, en vez de crear
muchos empleos, el Tratado “nos hizo más dependientes. Muchas de las empresas
productoras se convirtieron en comercializadoras: ya no hay fábricas y eso nos
hace más dependientes. El campo mexicano está igual: dependemos mucho de la compra
de alimentos”. Actualmente, el gobierno admite que el 94 por ciento de las
semillas que se consumen en México son importadas.
“El TLCAN abrió totalmente nuestra
economía buscando que hubiera mayor exportación de manufacturas a Estados
Unidos pero, por las asimetrías que hay entre la economía mexicana,
estadunidense y canadiense, lo que hizo fue que las pocas empresas mexicanas
que fabricaban con niveles de alta productividad empezaran a quebrar, y lo que
hubo fue fusiones con las grandes empresas trasnacionales. ¿Quiénes fueron los
beneficiados? Las trasnacionales, como la industria automotriz”.
Profundización del abuso, ruta que
escoge el gobierno
Ante este panorama crítico, el
gobierno federal tendría dos salidas: la primera de ellas, que es hacia la cual
se está inclinando, desfavorece al pueblo al profundizar el neoliberalismo por
la vía autoritaria; la segunda, es abandonar el actual modelo económico para
incentivar el mercado interno.
Para la doctora Arriaga Lemus, la
salida totalmente autoritaria se daría en un contexto en el cual aumenta la
protesta social. Esta vía podría propiciar una reactivación de la política
neoliberal mucho más agresiva. “Es decir, que nos deje en peores condiciones de
dominio sobre nuestros recursos frente a economías como Estados Unidos. Y hacia
eso están caminando [los representantes del gobierno federal]”.
La académica advierte que la nueva
Ley de Seguridad Interior –que aún se discute en el Congreso–, que busca
justificar que el Ejército esté en las calles, es parte de esa ruta
autoritaria.
“Si siguen apostando a un mayor
despojo, pues la gente ya no está en condiciones de soportarlo. Las protestas
frente al gasolinazo fueron una llamada de atención fuerte. Porque ni siquiera
con las protestas de los maestros los últimos 3 años se vieron tan preocupados.
Ahora sí era la población en general y en todo el país.”
Para México, la otra salida –que está
siendo ignorada por el gobierno– consiste en una reformulación del modelo que
apueste al mercado interno en el desarrollo económico, y debe estar empujada
desde los sectores populares, indica la doctora en economía.
“Tiene que cambiar el modelo
económico. No es fácil: modificar la estructura productiva que se tenía para
hacernos más vulnerables, hoy dependientes, tomó 25 años. Regresar o mover el
modelo para que haya una producción para el mercado interno, pues va a tardar;
no es una solución de corto, sino de mediano plazo. Puede ser menos de 25-30
años, y hay medidas inmediatas que ayudarían a cambiar el modelo, como invertir
en la industria de la refinación de petróleo.”
La doctora Arriaga Lemus indica que
la inversión debe ser pública, porque la privada no genera empleos ni hace más
productiva la economía mexicana: “llega nada más a fusionar, a comerse a las
empresas que ya están establecidas. No crea nuevas empresas”. Además, recorta
personal.
“El mercado interno no quiere decir
sólo que haya más producción, sino que para que el mercado interno funcione
tiene que haber consumo y para eso debe haber poder adquisitivo: aumentos
salariales, empleo. Y para que haya empleo tiene que haber inversión: es un
círculo y no va a venir del sector privado, tiene que venir del público.”
Para que eso pase, dice, “tienen que
dejar de mentir, dejar de decir que no hay dinero, porque sí hay: México genera
mucha riqueza. Pero, dónde está: tenemos una deuda pública externa e interna que
se lleva la riqueza al extranjero o a la especulación financiera. Quienes han
ganado son precisamente los capitalistas que están en esos sectores; esto es
muy importante, porque sí hay dinero”.
Ante la crisis que se avecina, la
preocupación que muchos tienen es qué hacer, detalla la doctora Arriaga Lemus.
“Hay que luchar. No hay de otra. Hay que organizarse, porque en lo individual
puedes encontrar algunas salidas –no endeudarte en dólares, no aceptar créditos
en dólares o con tasas movibles de interés; comprar dólares o divisas; invertir
en bienes raíces por la volatilidad–, pero estas soluciones tienen un límite
muy acotado y no son suficientes porque este problema nos rebasa”.
Escrito por Nancy Flores Periodista y coordinadora de edición de la
revista mexicana Contra Línea. Periodismo de Investigación. Es egresada de la Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Investiga: lavado de dinero, paraísos
fiscales, delitos de cuello blanco, corrupción gubernamental, temas
energéticos. (Twitter)
OJO PESTAÑA Y CEJA MIS ESTIMADOS SEGUIDORES: No se deje engañar. Entérese
de la verdad hoy la administración Trump acaba de dar un importante paso: sus principales diplomáticos han
anunciado que reconocen el derecho de los sirios a la democracia. Con ello
acaban de admitir que los sirios eligieron presidente a Bachar al-Assad en el
marco de un proceso soberano y democrático. Ese reconocimiento pone fin a la
retórica de «democratización» por la fuerza que ha venido acompañando todas las
aventuras militares de las administraciones anteriores.
Poco a poco, la administración Trump
va implementando su nueva política hacia el Medio Oriente.
Luego de haber reformado el Consejo
de Seguridad Nacional, después de haber intercambiado información con el
ejército ruso y prohibido a sus hombres que sigan respaldando a los yihadistas,
en ninguna región del mundo, y de haber iniciado contra ellos ataques
verdaderos en Yemen, Irak, Libia y Somalia, el nuevo presidente de Estados Unidos
anuncia, por boca de sus diplomáticos que pone fin a la injerencia de su país
en la vida política de los sirios.
La embajadora de Estados Unidos ante
el Consejo de Seguridad de la ONU, Nikki Haley, no sólo anunció que el
derrocamiento del presidente Assad ha dejado de ser «la prioridad» de
Washington. También declaró con toda claridad que sólo el Pueblo sirio puede
escoger a su presidente, palabras que de inmediato confirmó el secretario de
Estado, Rex Tillerson.
Para evaluar en toda su dimensión el
camino recorrido basta recordar que, desde 2012, el plan Feltman estipulaba
abrogar la soberanía del Pueblo sirio.
No queda, por tanto, otra posibilidad
que reconocer que, con Donald Trump, la Casa Blanca se convierte a la práctica
de la democracia, o sea al «Gobierno del Pueblo por el Pueblo, para el Pueblo»,
según la célebre fórmula de Abraham Lincoln. Estados Unidos está convirtiéndose
en una potencia normal. Abandona el imperialismo. Renuncia a la doctrina
Wolfowitz de dominación global. Y reconoce además que todos los hombres son
iguales, sean o no occidentales.
El asombro de los Estados miembros de
la OTAN es a la medida del acontecimiento: como desde el 11 de septiembre de
2001 han estado utilizando el concepto de «democracia» en el sentido contrario
de lo que realmente significa, se han quedado anonadados.
Finalmente, el ministro de Exteriores
de Francia, Jean-Marc Ayrault, declaró:
«¿Nos quedamos con Assad, o no nos
quedamos con Assad? No es así como se plantea la pregunta. La cuestión es saber
si la comunidad internacional respeta sus propios compromisos.»
Traducción: la cuestión no es saber
lo que quieren los sirios sino si Estados Unidos y sus aliados –los «Amigos de
Siria»– van a respetar o no la promesa de la administración Obama de restaurar
un mandato francés en Siria.
Para el equipo del presidente francés
Francois Hollande, una mala noticia nunca llega sola y Ankara ha sido la
primera en abandonar a París en medio de la carretera. A raíz de la visita de
Rex Tillerson, el gobierno de Turquía anunció que renunciaba a crear una «zona
segura» en Manbij y Raqqa –ambas ciudades en suelo sirio–, una manera elegante
de anunciar que reconoce que no puede extender a Siria la ocupación que Turquía
mantiene ilegalmente en Chipre desde 1974. Termina así la alianza franco-turca.
En todo caso, el regreso de la OTAN a
la práctica del Derecho Internacional ha comenzado. Ese bloque militar se une a
la posición de Siria, que está defendiéndolo con su sangre, y a la de Rusia y
China, que lo han protegido con 7 vetos consecutivos en el Consejo de
Seguridad.
La etapa siguiente sigue siendo la
que Siria ya exponía en julio de 2012: convencer al conjunto de miembros de la
Organización del Atlántico Norte de que tienen que renunciar a la manipulación
del terrorismo internacional. O sea, tienen que reconocer que la Hermandad
Musulmana no es una cofradía árabe sino una rama de los servicios secretos británicos.
Y reconocer también que los miembros de la Hermandad Musulmana no son
musulmanes sino individuos que se escudan tras el Corán para favorecer el
avance del imperialismo anglosajón.
Escrito por Thierry Meyssan Intelectual francés. Sus análisis sobre política
exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra
publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en
los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
OJO PESTAÑA Y CEJA MIS ESTIMADOS SEGUIDORES: No se deje engañar por las Grandes
manifestaciones estremecieron Rumania a principios de febrero de 2017. Los
medios de difusión internacionales anunciaban la caída inminente del gobierno
de Sorin Grindeanu, pero al final nada sucedió. Para Valentín Vasilescu,
experto en temas militares y militante de la oposición rumana, todo fue una
operación psicológica organizada por el ejército rumano y el Pentágono para
comprobar el grado de penetración de sus homólogos rusos en el país. Lo
sucedido trae a colación el desarrollo de Rusia en materia de PsyOps, ahora
capaz de rivalizar, también en ese ámbito, con los servicios de la OTAN.
¿Qué son las PsyOps?
La CIA –con su División de
Operaciones Secretas– y el Pentágono –a través de su Dirección de Operaciones y
Mando de las Fuerzas Especiales– han adaptado a la lucha las nuevas tecnologías.
Esto ha extendido el enfrentamiento militar a entornos no convencionales
(informacional, sicológico, etc.) y ha dado lugar a la aparición de nuevos
métodos de acción propios de esos entornos así como a la creación de fuerzas no
convencionales.
Las campañas del siglo XXI van más
allá de los tiempos en que los soldados se limitaban a matarse entre sí. En
materia de operaciones de información, no hay destrucción física del adversario
sino una búsqueda de vías o posibilidades para influir en su mente y controlarla.
Los daños que causan las PsyOps [Operaciones Psicológicas] se reflejan en la
aparición de cambios en el plano cognitivo y mental.
El blanco de las operaciones de
información no son individuos en particular sino, más ampliamente, poblaciones
enteras de zonas geográficas bien definidas. Las agresiones informacionales más
elaboradas son las denominadas como de «segunda generación»: el ejército vigila
durante mucho tiempo la infraestructura de información del Estado seleccionado
como blanco para desestabilizarlo en el momento preciso y bloquearlo. Aunque
ese Estado logre aplicar medidas de protección sicológica, estas resultan
generalmente ineficaces para contrarrestar ese tipo de agresión.
Las Operaciones Psicológicas como
herramienta capaz de provocar desórdenes sociales
Durante la manifestación contra
Nicolae Ceausescu ordenada por el Comité Central el 21 de diciembre de 1989,
que precedió el golpe de Estado en Rumania, estructuras del ejército rumano
especializadas en guerra sicológica lograron romper la concentración provocando
en la multitud un estado de agitación y pánico inducido por el uso de potentes
altoparlantes. El ejército se ocupó del sistema de amplificación de aquel mitin
utilizando 10 vehículos emplazados de manera que no eran visibles pero en un
ángulo determinado de forma tal que el eco de la plaza produjera el efecto
sonoro deseado. Aquellos vehículos blindados de transporte de tropas y camiones
del ejército estaban equipados con un material sonoro que producía una fuerte
vibración de baja frecuencia. Ese equipamiento pertenecía a la llamada «Sección
Técnica de Operaciones Sicológicas para la Propaganda Especial».
Desde aquella época, cada vez más
numerosos microprocesadores de bajo costo han hecho avanzar la tecnología de la
información, en particular en sectores como la televisión por cable, la
telefonía móvil y las redes de internet. A ese tipo de tecnología se unió la
creación y organización de numerosos grupos, supuestamente espontáneos y
festivos, cuyos miembros podían ser emplazados en diferentes lugares.
El fenómeno en sí se desarrolló en
los países de Occidente y se denominó Smart Mobs, o sea “Comunidades Inteligentes”.
Esos grupos comenzaron a utilizarse en la realización de acciones rápidas y con
objetivos bien precisos, los llamados Flash Mobs o “Movilizaciones Relámpago”,
en ese marco una “comunidad inteligente” puede reunirse rápidamente en un lugar
público para realizar allí una breve manifestación y dispersarse tan
rápidamente como se concentró en el lugar.
Internet, Twitter y Facebook no son
más que canales públicos para la transmisión de datos. Los publicistas ya han
adquirido experiencia en el uso de Twitter y Facebook. Pero los ejércitos han
tenido también en cuenta la posibilidad de interferir el mensaje y, lo que es
peor, de engañar.
¿Operaciones sicológicas en la Plaza de la Victoria?
Algunas fuentes afirman que las
manifestaciones registradas en Rumania a inicios de 2017 fueron resultado de
operaciones sicológicas de origen nacional. Toda la operación se llevó a cabo a
través de las redes sociales y por contagio. Y logró reunir a más de 600 000
rumanos en 10 grandes ciudades del país.
La fórmula utilizada paree ser la
misma de la manifestación que reunió más de 100 000 personas, el 21 de agosto
de 1968, para condenar la invasión soviética de Checoslovaquia. La decisión de
organizar aquel tipo de manifestación en contra de Moscú necesitaba un respaldo
popular. La Securitate había utilizado entonces los canales existentes en aquel
momento –la radio y la televisión– para preparar sicológicamente a la población
y garantizar que la concentración tuviese lugar en la Plaza del Palacio, frente
a la sede del Comité Central.
Lo más irónico en las manifestaciones
rumanas de 2017 es que, sin motivo aparente, quienes más se implicaron fueron los
ricos, en un país que cuenta más de 5 millones de pobres. Se expresaron
pacíficamente, proyectando consignas con luces de laser sobre las fachadas de
los edificios, en una atmósfera de carnaval, comportamiento fuertemente
contrastante con el de una verdadera revolución, donde el pueblo se ve obligado
a salir a la calle y recurrir a la violencia porque no halla respuesta a sus
necesidades básicas –como alimentación, ropa, etc.
Así que, en contraste con las
«primaveras árabes», las manifestaciones registradas en Rumania parecían
previstas para no hubiese injerencia externa, manteniéndose bajo control y
buscando alcanzar una finalidad. Y, en efecto, probablemente se mantuvieron
permanentemente bajo control de las estructuras nacionales a cargo de las operaciones
sicológicas.
Todo sucedió, no como si alguien
quisiese derrocar las instituciones sino como si se tratara de medir la
penetración en la población de las estructuras de operaciones extranjeras, en
este caso las rusas. Esas manifestaciones permitieron también verificar la
capacidad de movilización de la población, en caso de que ocurriese una
situación como la que se vivió en Checoslovaquia en 1968.
Si esta hipótesis llegara a
confirmarse, la única pregunta interesante sería la siguiente: ¿Fue o no parte
de esa operación el Partido social-demócrata (PSD), actualmente en el poder?
Muchos habrán notado la presencia de
equipos de CNN, Al-Jazeera, CCTV (la televisión china) y de BBC, que
transmitían las manifestaciones en vivo. También estaba Russia Today,
precisamente con Nikolai Morozov, quien reportó los acontecimientos de
diciembre de 1989. Nadie duda que esos equipos hayan tenido que lidiar con los
especialistas en operaciones sicológicas que siguieron y mantuvieron en secreto
los detalles de la operación.
Toda operación militar, y por tanto
toda operación sicológica, tiene que contar con una cadena de mando. El
análisis detallado de los mensajes a través de Twitter y Facebook ha permitido
descubrir «nodos de red», o sea estados mayores implicados en la operación.
Estos están entrenados en el uso de métodos de control de las multitudes para
crear una situación de contagio entre individuos de diferentes medios y
orígenes.
Los especialistas en operaciones
sicológicas disponen de un panorama instantáneo de la situación en el terreno.
De esa manera, los estados mayores logran localizar fácilmente los «repetidores
de opinión», o sea los individuos que influyen sobre los demás. Los
especialistas pueden entonces optar entre informarlos sobre el proyecto o
mantenerlos en la ignorancia de lo que está sucediendo. Eso explica por qué
algunos medios rumanos evitaron revelar detalles de las operaciones sicológicas
o los interpretaron de forma voluntariamente errónea para disimular a los
autores.
Estados Unidos creó en Rumania la más
fuerte estructura de operaciones sicológicas de toda la OTAN
¿Tienen los órganos rumanos la
capacidad de organizar algo? En Rumania, país miembro de la OTAN situado en el
flanco oriental de ese bloque militar, el Pentágono ha creado la estructura más
eficaz de la alianza en materia de operaciones sicológicas. El Mando de
Operaciones Especiales (COS, siglas en inglés) de las fuerzas terrestres de las
fuerzas armadas rumanas incluye el conjunto de estructuras capaces de ejecutar
cualquier tipo de misión no convencional, en Rumania o en el extranjero. La
Dirección de Acciones Sicológicas es el elemento más importante entre los que
dependen del COS y funciona en el seno de la Dirección de Operaciones del
estado mayor general. Se compone del Servicio de Análisis y Evaluación de
Objetivos del Servicio de Planificación y Gestión de Operaciones Sicológicas y
del Servicio de Influencia Sicológica sobre el Enemigo.
Se ha creado un Centro de Operaciones
Sicológicas que cuenta con los mejores profesores de sociología, con
investigadores en sicología, realizadores de televisión experimentados,
expertos en relaciones públicas, instructores estadounidenses en operaciones sicológicas,
etc. En Afganistán, los militares rumanos –que en realidad son en ese país una
fuerza de ocupación– publicaron y difundieron entre la población local la
revista Sada e Azadi (“La Voz de la Libertad”), en 440 000 ejemplares, con
artículos en 3 idiomas –inglés, dari y pashto. También crearon una estación de
radio, con el mismo nombre, con transmisiones durante las 24 horas del día.
Fuerzas especiales, una extensión de las PsyOps
Después de la guerra de Vietnam,
donde se experimentó con los rudimentos de las operaciones sicológicas, el
ejército de Estados Unidos agregó, a las 4 armas ya existentes (que ya incluían
el Cuerpo de Marines, o sea la infantería de marina), un Mando de Operaciones
Especiales (US Special Operations Command) –los Boinas Verdes– cuyos miembros
están organizados en 5 grupos asignados a cada uno de los cincos mandox s
continentales de las fuerzas armadas estadounidenses (EuCom, CentCom, AfriCom,
PaCom y SouthCom). Se les dio incluso formación en materia de lenguas
extranjeras y sobre las costumbres de los pueblos de las regiones geográficas a
las que estaban asignados.
Operaciones sicológicas y fuerzas especiales en función de golpes de Estado
El manual titulado La lucha no
violenta en 50 puntos, elaborado por el coronel Robert Helvey, ha servido de
guía en todas las «revoluciones de colores», e incluso en la antigua Unión
Soviética. Robert Helvey inició su carrera en el mundo de las operaciones
sicológicas durante la guerra de Vietnam y se convirtió después en el asistente
de Gene Sharp en el seno de la Albert Einstein Institution. Helvey describe los
métodos que deben utilizar los manifestantes profesionales para sobreponerse al
miedo y manipular las emociones de las multitudes.
Gene Sharp, el coronel Robert Helvey
y el coronel israelí Reuven Gal –director de la Acción Sicológica en las
fuerzas armadas de Israel– organizaron juntos numerosos intentos, en ocasiones
exitosos, de «derrocamientos de régimen». Después de que Hugo Chávez mencionara
un artículo en el que Thierry Meyssan revelaba esa forma de acción, la Albert
Einstein Institution cedió su lugar al Centre for Applied Non Violence (CANVAS
o Centro para la No Violencia Aplicada), basado en Serbia, y a la Academy of
Change (Academia del Cambio), con sede en Qatar [1].
Las fuerzas especiales ejecutan
misiones que el Estado que las utiliza cataloga como «antiterroristas». Pero la
situación exige a veces que el mando militar adopte un dispositivo de defensa
que le permita, luego de un corto lapso de tiempo, crear las condiciones
necesarias para pasar a la ofensiva. De hecho, el servicio secreto de un Estado
puede realizar un «cambio de régimen» en otro país extranjero, lo cual
constituye… una operación terrorista.
El 7 de abril de 2009, el gobierno de
Moldavia se vio ante un intento de golpe de Estado que provocó la caída del
gobierno comunista, la realización de elecciones anticipadas y la instalación
de un régimen pro-occidental. Las fuerzas del orden recurrieron a la violencia,
para deslegitimar a los organizadores externos del golpe de Estado y a sus
ejecutores internos. Lo que estos últimos necesitaban a toda costa era que
hubiera actos de destrucción y víctimas para provocar una respuesta de la
policía antimotines.
El 22 de febrero de 2017, el ministro
de Defensa Sergei Choigu revela a los parlamentarios rusos la envergadura del
nuevo servicio PsyOps de las fuerzas armadas de la Federación.
Conclusión
Si se confirma esta hipótesis, ¿qué
peligro inminente podría hacer que las instituciones rumanas decidiesen
recurrir a las operaciones sicológicas en la Plaza de la Victoria? Para
Rumania, la vecindad con Rusia supuestamente representa un gran riesgo. Si bien
las PsyOps fueron insignificantes después del derrumbe de la Unión Soviética,
su importancia ha aumentado de manera exponencial desde los hechos de 2014 en
la Plaza Maidan, en Kiev. Durante una audiencia en la Duma, el 21 de febrero de
2017, el ministro ruso de Defensa, Serguei Choigu, reconoció que ha
multiplicado en varias veces el número de estructuras especializadas en la
realización de operaciones de información. Esas estructuras tienen ahora un
carácter ofensivo, según los modelos PsyOps existentes en el ejército de
Estados Unidos. Y son más eficaces y poderosas que las antiguas estructuras a
cargo de la contrapropaganda.
El funcionamiento de las nuevas
estructuras rusas PsyOps fue puesto a prueba en los ejercicios militares
Kavkaz-2016, realizados del 5 al 10 de septiembre de 2016. En esos ejercicios
tuvo un papel importante la Dirección de Operaciones del estado mayor general
de las estructuras PsyOps, los Spetsnaz [2] y de las unidades de lucha
cibernética y radioelectrónica. Las fuerzas armadas rusas cuentan con varios
grupos PsyOps distribuidos en 4 mandos estratégicos (Oeste, Sur, Centro y
Este). Esos grupos tienen unidades especializadas para todos los países de la
vecindad cercana o lejana de Rusia.
Las estructuras PsyOps rusas cooperan
con 7 brigadas de las fuerzas especiales (Spetsnaz) y ambas estructuras se
subordinan al GRU [3]. Al integrar a las PsyOps las tecnologías modernas
disponibles en las fuerzas armadas rusas, Moscú también está ahora en
condiciones de ejecutar a escala mundial operaciones de cuarta generación para
destruir, dañar y paralizar todo el poderío de cualquier Estado enemigo.
En Crimea y en la región de Donbass,
Rusia recurrió a la guerra híbrida, un tipo de conflicto militar concebido en
sus laboratorios de estrategia militar. La guerra híbrida se libra
frecuentemente a través de intermediarios, o sea utilizando militares de civil
o sin insignias [que los identifiquen como militares], oficialmente no
reconocidos, camuflados como actores no estatales, como los llamados
«hombrecitos verdes». El componente militar se utiliza cuando se hace necesario
sugerir una invasión.
Según el general [estadounidense]
Philip Breedlove, ex comandante supremo de las fuerzas de la OTAN, Rusia está
en condiciones de crear en cualquier lugar del mundo zonas de exclusión aérea
impermeables a todos los medios de la OTAN (Anti-Access/Area Denial — A2/AD
bubble). El sistema automatizado ruso C4I (siglas correspondientes a Comando,
Control, Comunicaciones, Informática, Inteligencia e Interoperabilidad) es uno
de los componentes del equipamiento de guerra cibernética del tipo ELINT
(Electronic Intelligence o “Inteligencia Electrónica”).
El sistema Borisoglebsk-2 conectado
con los satélites rusos, escanea y graba el tráfico de información (a través de
todos los canales) de las instituciones de seguridad nacional de un Estado. Ese
sistema utiliza trampas electrónicas capaces de suprimir el tráfico o de
saturarlo con información falsa. Otro sistema ruso de guerra electrónica, el
Krasukha-4, interfiere todos los radares terrestres, navales y aéreos así como
los satélites militares y civiles –incluyendo los que deben garantizar la
transmisión de las comunicaciones o las transmisiones de los canales de
televisión.
El elemento esencial de la guerra
híbrida es que comienza por identificar las debilidades y puntos vulnerables
del enemigo en su terreno para explotarlos con la creación de realidades
alternativas, que se transmiten a través de la televisión, de internet y sobre
todo mediante las redes sociales. Esta guerra híbrida puede ser una extensión
del sistema militar al sistema social y político del Estado que es blanco de
ella, inoculándole una percepción predefinida que refleja la visión rusa de la
evolución de los acontecimientos y hechos. El primer resultado es un
debilitamiento de la voluntad y del respaldo de la población, de las
instituciones o de los responsables del Estado al que apunta.
Luego de haber creado las condiciones
para desordenar el sistema social y de haber bloqueado la posibilidad de que
las instituciones de seguridad nacional comuniquen entre sí, Rusia puede
proceder a la realización de PsyOps, bajo la forma de manifestaciones pacíficas
–como las que se vieron en Bucarest en 2017– o de manifestaciones violentas,
que implicarían el uso de fuerzas especiales –siguiendo el modelo de las
«primaveras árabes», si el objetivo fuese el derrocamiento de un régimen pro-occidental
y la instalación de un gobierno pro-ruso.
Rusia dice hallarse ahora en
condiciones de iniciar PsyOps en el exterior y que esa forma de acción, como
herramienta destinada a modificar las esferas de influencia sin recurrir a la
invasión militar, ha dejado de ser un monopolio de Estados Unidos.
Escrito por Valentín Vasilescu Experto militar. Ex comandante adjunto del aeropuerto
militar de Otopeni.
OJO PESTAÑA Y CEJA MIS ESTIMADOS SEGUIDORES: No se deje engañar por los rejuegos
diplomáticos y los medios de difusión que reaccionan como rebaño. Lo sucedido
en Siria este viernes no tiene nada que ver ni con la presentación de los
hechos que se está divulgando ni con las conclusiones que muchos exponen.
Estados Unidos anunció que en la
madrugada de este viernes disparó desde el Mediterráneo 59 misiles del tipo
crucero para destruir la base aérea siria de Sha’irat. Supuestamente se trata
de una acción unilateral de Estados Unidos como castigo al ataque químico
atribuido al Ejército Árabe Sirio.
Sorprendidos ante la envergadura de
la acción estadounidense, todos los comentaristas concluyen que la
administración Trump ha dado un giro de 180 grados en cuanto al tema sirio. La
Casa Blanca supuestamente ha acabado plegándose a lo que le exigían su
oposición estadounidense y sus aliados británicos, franceses y alemanes.
¿Es realmente así?
La realidad no concuerda con lo que
nos dicen los comunicadores
Los misiles crucero estadounidenses
atravesaron sin problema la zona actualmente cubierta por el nuevo armamento
radioeléctrico ruso que permite anular los sistemas de comunicaciones, control
y mando de la OTAN. Según reconoció el general estadounidense Philip Breedlove,
cuando aún era Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN, con ese nuevo
dispositivo Rusia ha tomado ventaja sobre Estados Unidos en materia de guerra
convencional. Ese dispositivo tendría que haber anulado, o al menos haber
afectado, los sistemas de guía de los misiles estadounidenses. Pero como eso no
sucedió, nos vemos ante 2 posibilidades: Estados Unidos ha encontrado una
contramedida que neutraliza el dispositivo ruso o… Rusia desactivó ese sistema.
La defensa antiaérea del territorio
sirio incluye ahora los misiles antiaéreos S-300, en manos de las fuerzas
armadas de la República Árabe Siria, así como los S-400, en manos de las
fuerzas rusas presentes en suelo sirio. Aunque se trata de una situación que
nunca se ha presentado en el campo de batalla, los S-300 y los S-400 son
considerados como ampliamente capaces de interceptar los misiles crucero. Y se
trata, por supuesto, de un tipo de armamento que funciona automáticamente. Pero
tampoco funcionó. No se disparó ningún tipo de misil antimisiles, ni por parte
del contingente ruso, ni por parte de las fuerzas armadas de la República Árabe
Siria.
Cuando los misiles crucero
estadounidenses se abatieron sobre su objetivo, la base militar siria acababa
de ser evacuada y se hallaba prácticamente vacía. El ataque estadounidense
destruyó la pista de la base, varios radares y algunos aviones que desde hace
tiempo se hallaban fuera de servicio, así como algunos hangares e instalaciones
destinadas a albergar el personal de la base. Pero hubo una docena de víctimas,
9 de ellas fatales.
Aunque no se ha reportado
oficialmente ningún misil crucero estadounidense perdido ni destruido, en la
base de Shairat cayeron sólo 23 de los 59 misiles disparados.
¿Qué significa todo este teatro?
Desde su llegada a la Casa Blanca, el
presidente Trump ha estado tratando de modificar la política de su país y de
reemplazar los actuales enfrentamientos por diversas formas de cooperación. En
lo referente al «Medio Oriente Ampliado», Trump se pronunció por la
«destrucción» de las organizaciones yihadistas, en vez de la «reducción» que
mencionaba su predecesor Barack Obama.
En los últimos días, la
administración Trump había reconocido incluso la legitimidad de la República
Árabe Siria y, por ende, había aceptado que el presidente sirio Bachar al-Assad
–democráticamente electo por el pueblo sirio– pudiera mantenerse en el poder.
Trump recibió en la Casa Blanca al presidente de Egipto, el mariscal Abdel
Fattah al-Sissi, aliado de Siria, y lo felicitó por su lucha contra los
yihadistas. Incluso restableció un canal directo de comunicación entre
Washington y Damasco.
El problema del presidente Trump era
cómo convencer a los aliados de Estados Unidos para que apliquen la política
que él preconiza, a pesar de todo lo que ya han gastado en su empeño por acabar
con la República Árabe Siria.
Claro, siempre es posible que el
presidente Trump se haya dejado convencer por alguno de los videos que están circulando
en YouTube… pero es más probable que su acción militar de este viernes forme
parte de la lógica de su acción diplomática anterior.
Con este ataque contra una base
militar siria, el presidente Trump satisface a sus opositores, que ya no podrán
por tanto oponerse a lo que venga después. La propia Hillary Clinton reclamaba
este miércoles un bombardeo contra Siria como reacción estadounidense ante el
supuesto uso de armas químicas por el «régimen sirio».
De todo lo que están diciendo los
medios de difusión, nos queda como hecho concreto que Donald Trump ordenó
disparar casi 100 misiles crucero contra una base siria prácticamente vacía…
después de haberle anunciado a Rusia, y por ende a Siria, lo que iba a suceder.
Aceptando ese sacrificio, Siria
confiere de cierta manera al presidente Trump una forma de “autoridad” para actuar
contra todo el que use armas químicas. Y, hasta el momento, los únicos
utilizadores de armamento químico claramente identificados por la ONU son… los
yihadistas.
Por su parte, los yihadistas del
Emirato Islámico (Daesh), también avisados sobre el inminente ataque
estadounidense –pero por sus jefes británicos, franceses y alemanes– iniciaron
de inmediato un ataque contra la ciudad de Homs, que ahora carece de la
protección que le garantizaba la base aérea.
Habrá que esperar a ver cómo
reaccionan Washington y sus aliados ante el posible avance de los yihadistas en
esa zona. Sólo entonces sabremos si la maniobra de Donald Trump y la apuesta de
Vladimir Putin y Bachar al-Assad realmente funcionan.
Escrito por Thierry Meyssan Intelectual francés. Sus análisis sobre política exterior se
publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en
español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de
comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).