Según el último conteo de fallecidos,
37 niñas murieron calcinadas en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción en
Guatemala, luego de un amotinamiento que habría sido en reclamo por los
constantes maltratos y abusos sexuales hacia ellas.
El lugar, gestionado por el Estado,
estaba desbordado con casi el doble de su capacidad, y acogía a menores que
cometieron delitos, que estaban desamparados, así como con problemas mentales y
de adicción. ¿Quiénes son los culpables de las muertes de las niñas?
La atroz tragedia de Guatemala
refleja algunos de los peores lados de la terrible violencia que sufre
Centroamérica en particular y, en general, Latinoamérica. Hechos como los
presentados en este reportaje exponen la brutal realidad de la región más violenta
del mundo. IDL-Reporteros publica esta nota no solo por su valor periodístico
sino como apoyo a Nómada, que sufrió tres hackeos el último mes, para ayudarla
a romper el bloqueo informativo.
Las razones del amotinamiento de las
niñas del Hogar Seguro
Los adolescentes estaban sancionados
por extorsión. Las niñas tenían objetos punzocortantes escondidos en el pelo.
Agotamos el diálogo con las niñas. No podíamos aceptar un informe que dice que
ese lugar es un gallinero en donde se tortura a los niños. Considero que la
causa del amotinamiento, porque no les gusta la comida, no era válida. No hubo
negligencia. No voy a presentar mi renuncia como Secretario de Bienestar
Social. El Presidente ordenó anoche a la policía que encontrara y regresara a
los 60 adolescentes fugados. El problema es que los jueces mezclan a los niños
que han cometido delitos con niños abandonados por sus familias. Pedimos al
Ministerio Público que investigue pero no responsabilizamos directamente a
nadie. El Presidente no vino a participar en la conferencia porque está
atendiendo asuntos urgentes de la nación. Se termina esta conferencia de
prensa.
Así explicó el Gobierno de Guatemala
a sus ciudadanos qué había ocurrido la mañana del 8 de marzo de 2017 cuando
unas niñas y adolescentes se amotinaron en la casa hogar gubernamental en la
que vivían. Las niñas se amotinaron y prendieron fuego a unos colchones en unas
habitaciones para que las dejaran salir. No las dejaron salir y murieron
calcinadas. En ese momento eran 19 las que murieron. Hasta ahora van 22.
El Hogar Seguro Virgen de la Asunción
queda en una colina a 6 kilómetros del inicio de la Carretera a El Salvador,
una de las zonas residenciales más exclusivas de la Ciudad de Guatemala. Está
en el municipio de San José Pinula, rodeado por bosques y barrancos que han
servido de escondite para más de 100 niños y adolescentes que escaparon durante
el último año de lo que debería ser su casa pero consideran su cárcel.
Las niñas no se amotinaron porque no
les gustara el sabor de la comida.
(Foto: Carlos Sebastián).
Son las 11 de la mañana de ese
miércoles. El Hogar Seguro está rodeado de llanto. De madres, padres y abuelas
que llegan a preguntar si sus niños están con vida.
¿Por qué delito están allí esos niños
y niñas y adolescentes? Algunos fueron reclutados por las pandillas para el
robo, la extorsión o el asesinato. Otros cometieron la insolencia de pertenecer
a una familia que los abandonó a la calle, a un padre que les pegaba hasta que
un vecino llamó a la policía. A una red que las prostituía siendo niñas. A unos
padres que no supieron qué hacer cuando vieron que su hijo tenía capacidades
especiales. Otros nacieron allí, hijos de adolescentes violadas por sus
compañeros o sus maestros o los trabajadores de la Secretaría de Bienestar
Social del Gobierno de la República de Guatemala. Todos juntos suman más de 800
bebés, niños y adolescentes viviendo en un lugar con capacidad para 500.
Una señora sube con los ojos llorosos.
Le preguntamos si busca a un hijo y nos dice que no, que es una vecina. Que
ayer subió cuando escuchó que había problemas, que vio como las niñas tiraban
piedras a sus maestros y a los policías mientras gritaban:
– Viólennos aquí, delante de todos.
Vengan a violarnos pues, si eso quieren otra vez.
La señora sigue con los ojos
llorosos.
– Ésta fue una rebelión de niñas.
Cualquiera que viva aquí cerca sabe que esto es un infierno.
El infierno no es una metáfora.
Dos familiares se abrazan afuera del Hogar
Seguro el 8 de marzo de 2017. (Foto: Carlos Sebastián).
“Ustedes no salen de aquí hasta que
me hagan sexo oral”, ordenó el maestro Edgar Rolando Diéguez Ispache a los
estudiantes de 12 y 13 años de edad, cuando éstos pretendían salir del salón en
el que recibían los cursos de quinto y sexto primaria. Ninguno logró salir ni
evitar el abuso sexual. Las violaciones ocurrieron en el Hogar Seguro Virgen de
la Asunción, según la Fiscalía de Santa Catarina Pinula del Ministerio Público
(MP), y fueron contadas en un reportaje de Plaza Pública en octubre de 2016,
hace cuatro meses.
El reportaje narra el terror. El
mismo maestro ordenaba a alumnas y alumnos caminar desnudos frente a sus
compañeros en el salón de clase. Uno de los albañiles, José Roberto Arias
Pérez, violó a una niña con retraso mental. Un supuesto trabajador, descrito en
una de las 28 denuncias a la Secretaría de Bienestar Social como Joseph, obligaba
a las niñas a tener relaciones sexuales con él y las sacaba del hogar.
Diéguez Ispache está en juicio. Arias
Pérez fue condenado a 8 años de prisión. Joseph probablemente todavía trabaja
en el Hogar Seguro. El Hogar Seguro en el que tuvieron que morir 19, 22 niñas
para que Guatemala le pusiera atención.
En las afueras de este refugio
gubernamental sigue el llanto de los familiares y los vecinos.
Familiares de las víctimas. (Foto:
Carlos Sebastián).
Socorro tiene los ojos rojos y la
piel blanca. No dejaba de llorar sobre el teléfono. Tenía una hija.
– Ayer me dijeron que ya hoy la
visita iba a ser normal y cuando venía en el bus escucho que las quemaron.
Se recuesta sobre una patrulla
mientras sigue llorando.
Cuando llegó Socorro, los bomberos
estaban sacando los cuerpos, pero tres horas después nadie le daba razón de su
hija.
Cada cierto tiempo salía un
trabajador social con un papel para tomar los datos de quienes buscaban a sus
niños. Leía los nombres y ellos respondían con un suspiro. En el mejor de los
casos llevaba consigo una foto para mayor calma. Un padre borracho, casi al
punto de tambalearse decía:
– ¿Por qué se llama “seguro” esto,
vos? ¿Puta, no pueden cuidar ni a mi patojo?
Aquello era un retrato de familiares
muy pobres y de familias disfuncionales. A casi un metro del barranco dos niños
de año y medio jugaban, mientras sus papás, que no tendrían más de 18 años,
hablaban del partido del Barcelona. Uno de los bebés se cayó y se golpeó la
cabeza contra un carro, empezó a llorar. Sus papás lo vieron y siguieron
hablando. El otro niño, con sus pasitos tambaleantes, lo abrazó y lo ayudó a
pararse.
– ¿Ahora para qué putas vienen?, gritaba
una señora con la voz rota mientras la magistrada María Eugenia Morales entra
al Hogar.
– Ahora para qué, si ya se quemaron,
secunda otra señora.
Al menos la magistrada llegó. En las
afueras del Hogar Seguro se había esparcido el rumor que el presidente Jimmy
Morales llegaría. No lo hizo.
En vez de eso se anunció una
conferencia en el salón de banderas del Palacio Nacional.
El cambio de ambiente era abismal. Se
pararon frente a las cámaras Anabella Morfín, Procuradora General de la Nación;
Carlos Rodas, Secretario de Bienestar Social; Julio Aguilar, vocero de la PNC;
Víctor Godoy, comisionado de Derechos Humanos; y el vocero de la presidencia,
Heinz Heinmann.
Los siguientes 40 minutos fueron
surreales.
Carlos Rodas, secretario de Bienestar
Social, flanqueado por la Procuradora General de la Nación, el vocero
presidencial, el vocero de la PNC y el comisionado presidencial de Derechos
Humanos. (Foto: Carlos Sebastián).
Los adolescentes estaban sancionados
por extorsión. Las niñas tenían objetos punzocortantes escondidos en el pelo.
Agotamos el diálogo con las niñas. No podíamos aceptar un informe que dice que
ese lugar es un gallinero en donde se tortura a los niños. Considero que la
causa del amotinamiento, porque no les gusta la comida, no era válida. No hubo
negligencia. No voy a presentar mi renuncia como Secretario de Bienestar
Social. El Presidente ordenó anoche a la policía que encontrara y regresara a
los 60 adolescentes fugados. El problema es que los jueces mezclan a los niños
que han cometido delitos con niños abandonados por sus familias. Pedimos al
Ministerio Público que investigue pero no responsabilizamos directamente a
nadie. El Presidente no vino a participar en la conferencia porque está
atendiendo asuntos urgentes de la nación. Se termina esta conferencia de
prensa.
Nunca se le ha permitido a la prensa
entrar al Hogar Seguro, ni siquiera luego de la tragedia. Las únicas
fotografías de lo sucedido ayer son de un fotoperiodista que ingresó adentro de
una ambulancia. Podría ser una fotografía de crímenes de lesa humanidad. En
blanco y negro podría confundirse con Auschwitz. Los cuerpos de niñas y
jóvenes, llenos de ceniza, apilados unos sobre otros, dejando ver todavía
algunos detalles de sus pijamas.
Mujeres prenden velas en la plaza
central de la Ciudad de Guatemala. (Foto: Nómada).
Mujeres prenden velas en la plaza
central de la Ciudad de Guatemala. (Foto: Carlos Sebastián).
Doce horas después de lo ocurrido, en
la Plaza de la Constitución mujeres prendían 770 velas por cada una de las
mujeres que mueren al año. Mientras se encendían, 3 niñas más morían en el
hospital a causa de las quemaduras en el hogar seguro. Guatemala, entera, está
en llamas.
Escrito en el reportaje realizado por los periodistas Gabriel Woltke y
Martín Rodríguez Pellecer de Nómada de Guatemala.
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